Corte de hongo, lentes de sol, ropa exageradamente grande e infantil, actitud socarrona, apariencia de meme, talento con el scooter y una interesante mezcla de rock, rap, hip hop y música electrónica. Ésta es la inusual combinación que aguarda al escucha en el álbum debut de Oliver Tree, Ugly Is Beautiful, una obra que, aunque podría ser la última del artista, regocija con canciones contagiosas y bien estructuradas al tiempo que da un ejemplo de los puentes que se pueden construir entre géneros para sacar lo mejor de cada cual y, de paso, salvar uno que otro.
La voracidad de la industria musical y la necesidad de espectáculo por parte del público han orillado a algunos artistas a llevar vidas escandalosas con fines publicitarios, lo que propicia un descuido en cuanto a calidad musical: lo único que importa es cuántas reproducciones tiene una canción o qué tantos likes obtuvo una publicación. Por eso es de notar cuando una figura musical estridente viene acompañada de ideas sonoras interesantes, una llamativa y cínica forma de publicitarse e introspecciones líricas estimulantes. Oliver Tree es este combo y más.
La popularidad de Oliver está un poco en su música y otro tanto en Turbo, personaje nacido en videos que el artista subía a Vine como una sátira del estereotipo del niño rico y mimado. Turbo ha opacado la figura de Oliver, hasta el punto en que el artista no ha parado de interpretarlo en ningún momento, dejando siempre la duda en el público sobre si sus declaraciones son serias o sólo nos está tomando el pelo.
Pero aunque su imagen parezca una broma, su música y sus letras van muy en serio. Ugly Is Beautiful tiene un fuerte inicio con “Me Myself & I”, una canción que combina rock a lo The Strokes con drops de música electrónica, mientras Tree desarrolla en la letra una conversación consigo mismo sobre el autosabotaje y el ser osado. Otros momentos del álbum como “Cash Machine”, “Again & Again” y “Miracle Man” también tienen influencias de rock alternativo y demuestran que Oliver no se anda con juegos con su talento lírico.
El pasado de Tree como DJ se hace latente en “1993”, tema de demente vibra dubstep sobre crecer persiguiendo un sueño habiendo intentado las mismas veces que se ha fallado, el reverberante ritmo de esta pieza avanza como una criatura pesada y peligrosa, acercándose a ti con la intención de hacerte bailar.
La mano diestra de Oliver para la electrónica también se hace latente en “Let Me Down” y “Alien Boy”. La primera es una pieza escrita y compuesta a modo de disculpa después de que Tree anunciara la postergación del estreno de su álbum por la pandemia de la COVID-19, su coro ruidoso y sintetizadores desgarradores se quedarán rondando tu cabeza todo el día.
La segunda es la más minimalista pero, paradójicamente, también la más popular de todas sus canciones, con 100 millones de reproducciones en Spotify. Sus arreglos ambient combinados con el rap fluido de Oliver adornan el retrato de un extraterrestre que ha logrado adaptarse a la vida en la tierra, un sentimiento que puede ser compartido por otros muchos terrícolas.
“My teeth are sharp like the great white shark / Let me taste that flesh, it’s my favorite part / Got a eagle beak, with the ostrich feet / Seven spider eyes for every day of the week”.
Así como “Alien Boy”, hay otras canciones en el álbum donde Oliver alardea de un fluido uso del rap, con adornos de hip hop. “Joke’s On You!”, “Jerk” y “Hurt” destacan por ser las únicas con una mezcla homogénea de estos géneros, lo cual se traduce en un sonido genuino y característico, un vistazo de lo que es capaz Oliver Tree cuando se propone no solo imitar estilos musicales y combinarlos, sino interrelacionarlos al grado en que el nuevo sonido no se parece a otra cosa existente.
“Joke’s On You!”, con su mezcla de rap-rock-pop contiene el mensaje principal del Ugly is Beatiful: no juzgar a la gente por las apariencias —algo que entendemos ha padecido Oliver fuera de su personaje de Turbo— y no tomarse a sí mismo tan en serio.
“Some days, I wanna ask “What for?” / They’ve been laughing at me since the day I was born / My whole life was just a joke / My whole life was just a joke / But I’m still not laughing”.
“Jerk” va sobre la misma línea y de la mano de un batido de rock, hip hop y algo de trap, acusa a los “imbéciles” del mundo que se la viven criticando.
La ópera prima de Oliver Tree culmina con un gesto burlón, pues “I’m Gone” anuncia el fin de su carrera musical, según dichos del mismo cantautor y productor. Independientemente de la veracidad de este asunto, algo es cierto, Oliver Tree ha irrumpido en la escena como un artista a quien seguir tanto por su personalidad como por su potencial para experimentar con diferentes géneros.
Esperemos que las declaraciones de Tree sólo sean otra de sus bromas, pues una cabeza de cerillo ta grande no puede consumirse tan rápido, sobre todo, cuando su primer flamazo ha sido del calibre del Ugly Is Beautiful.
