por Leonardo Ponce

IGOR es el nombre del sexto disco de estudio de Tyler, the Creator. Y como en cada entrega, nos encontramos con un disco conceptual que presenta una nueva faceta en la carrera del artista.

Tyler no ha sido tímido al aceptar que podría probar diferentes cosas musicalmente y ha hecho todo en su poder para que no lo encasillen como un rapero, porque simplemente (al igual que a su ídolo Pharrell Williams), la etiqueta le quedaría muy chica.

Con IGOR queda claro que su nombre artístico (“the Creator”) es más cierto hoy que nunca pues aquí vemos una reinvención más, no sólo en sonido, si no en producción, en la manera de crear canciones y en estética visual.

Con la advertencia en redes sociales de que este nuevo disco no era nada como sus trabajos anteriores  por lo que uno debía sumergirse en su nueva música sin prejuicios ni distracciones, Tyler nos invita a descubrir algo que sólo los verdaderos melómanos saben: una obra de arte debe ser enfrentada sin preconcepciones y sin expectativas.

“Igor’s Theme”, el tema abridor se encarga de sentar las bases de lo que está por suceder, una exploración en todos los sentidos en la que Tyler se encuentra probando cosas que antes no había intentado pero sin llegar a ser experimental.

El sencillo “Earfquake” muestra a un Tyler más sentimental en la que la producción moderna se encuentra con melodías del pasado en una manera en la que pocos podrían lograr. En este disco su voz es utilizada más como otro instrumento que juega perfecto con la paleta de sonidos, aún hay rap, aún hay transgresión, pero todo sirve a una causa mayor que es: la música en si.

La brillante ejecución de su visión artística se debe en parte a que Tyler produce y escribe toda la música en sus discos. Lo cual podría hacernos pensar que la dirección de un proyecto resulta “sencilla” si todo el poder recae sobre una persona, pero esto sería un error. Se requiere de una sed insaciable para seguir haciendo música relevante y tener algo que decir, y Tyler aún tiene mucho que decir. Testimonio de esto es la gran “I Think”, canción que parece inspirada en el trabajo de N.E.R.D.

IGOR es un disco fresco y atemporal que nos recuerda la urgencia que tiene el panorama musical para escuchar propuestas fuera de a caja que arriesguen y vayan en contra de la corriente mainstream.

Este disco no es el más representativo (y no creo que sea el mejor de su catálogo) pero es por eso que es tan bueno, porque uno podría escucharlo sin escuchar sus discos pasados y aún así encontrarse con algo que no sabía que necesitaba pero que sin duda captará toda su atención.

 

 

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