Reseña del primer capítulo de la serie Hunters de Amazon Prime Video, protagonizada por Al Pacino.
Una mezcla de historia policiaca con un halo de violencia tarantinesca y un franco tributo a las cómics de súper héroes, ese es el tono de la serie estelarizada por Al Pacino, Hunters, disponible en Amazon Prime Video, en donde un grupo de judíos se dedica a cazar nazis en Estados Unidos, los cuales intentan establecer el Cuarto Reich.
La serie cargada de violencia y humor negro tiene varias cosas en contra pero vamos por el principio.
El primer episodio se llama “In The Belly of the Whale”, dura hora y media, y ocurre en 1977. Todo comienza con un terrible asesinato: en medio de una carne asada, un político estadounidense asesina a su esposa e hijos, y a sus cuatro invitados. ¿La razón? La esposa judía de uno de los comensales asegura que el susodicho era un oficial nazi que asesinó a su familia durante la Segunda Guerra Mundial.
Acto seguido vemos a tres jóvenes salir de un cine: un afroamericano, un grodito caucásico y un judio. Acaban de ver Star Wars y platican sobre lo que acaban de ver, sobre el bien y el mal: “La diferencia entre héroes y villanos radica en quién vende más disfraces en Halloween”, comenta Jonah Heidelbaum (Logan Lerman), un chico judío que vive con su abuela a quien él mantiene.
Los chicos siguen caminando y llegan a unas calles oscuras donde se encuentran con el chico popular de la escuela. Enseguida nos enteramos que Jonah vende mariguana. Por ser judio, el chico popular lo maltrata y todo termina en pelea.
Cuando Jonah llega a casa, la abuela descubre sus heridas y la droga. Él le dice que todo lo hace por ella y también por mantener sus estudios. Ella hace incapie en que no lo dejará de querer pero que él puede aspirar a un mejor futuro, y también le dice que todo lo hace por él y que muy pronto entenderá.
Por la madrugada, Jonah escucha ruidos en la sala de su casa por lo que baja a ver qué sucede. Y entonces, ve a un hombre vestido de negro dispararle a su abuela. Y sí, a la manera en que Luke ve cómo Darth Vader mata a Obin Wan Kenobi y es ahí cuando su destino queda sellado, lo mismo ocurre con Jonah: será el principio de su “carrera como héroe”.
Jonah conocerá a Meyer Offerman (Al Pacino), un judío amigo de su abuela, hombre adinerado quien tiene un grupo de personajes pintorescos que se dedican a cazar nazis. Jonah no sabe nada en un principio, pero su dolor, enojo y curiosidad por encontrar al asesino de su abuela lo llevan a descubrir la doble vida de Meyer y por su puesto, termina uniéndose al grupo.
Los cazadores son: Mindy y Murray Markowitz (Carol Kane y Saul Rubinek, respectivamente), matrimonio que fungen como los especialistas en armamento; la hermana Harriet (Kate Mulvany), una agente del MI-6 que se convirtió en monja; Joe Torrance (Louis Ozawa Changchien), un verterano de la Guerra de Vietnam; Roxy Jones (Tiffany Boone), una afroamericana súper cool e inteligente que conoce cómo “se mueven las cosas” en la calle, y Lonny Flash (Josh Radnor) una estrella de cine que funge como un amo del disfraz.
A la par, encontraremos a una agente del FBI, afroamericana, Millie Malone (Jerrika Hinton) que está investigando el extraño asesinato de una científica de la NASA de origen alemán, que al parecer sentía simpatía por Hitler.
Del lado alemán tenemos a Biff Simpson (Dylan Baker), un nazi que se hace pasar por patriótico estadounidense y es senador de ese país; The Colonel (Lena Olin), la lídereza del grupo nazi de Nueva York, y por último tenemos a un joven que hará lo que sea por escalar en la causa: Travis Leich (Greg Austin).
De entrada, el planteamiento de la serie suena fuerte, entretenido y hasta reflexivo, sin embargo, tiene algunos problemas: el discurso antinazi es muy obvio — lo cual, narrativamente se traduce en algo burdo—, y el tono tarantinesco no está debidamente cocinado, por decirlo de alguna manera, por lo que, regularmente, las actitudes de los personajes y sus acciones pueden llegar a parecer exageradas y chocantes.
Así pues, es díficil entrar en la convención de Hunters: entre lo anterior y la duración de los capítulos (que alcanzan la hora de duración, excepto el primero que dura hora y media), la serie requiere de un esfuerzo extra y quién sabe si pagará bien al final. Duele dejar a un lado a Al Pacino, pero así las cosas.
