Una guitarra que norteña acompaña a una voz hip-hopera con un flow que muchos envidiarían y una actitud temeraria y desparpajada, digna de los grandes grupos de punk. Es Natanael Cano, el mexicano de 19 años, oriundo de Hermosillo, Sonora, quien advierte a quienes le critican que no busquen “subirse al ring porque mal pueden salir”. *
Alguien debió de haberle dicho eso a Pepe Aguilar antes de criticar al género de los corridos tumbados (al que Natanael pertenece) porque sólo le valió una respuesta furiosa: si Pepe Aguilar les echó lámina, Natanael le aventó el trailer.
Pero más allá de confrontaciones sensacionalistas, Natanael tiene estilo y talento, y quizá no sea ese tipo de músico que Pepe Aguilar espera pero el muchacho tiene un flow digno de los grandes raperos. Sus versos son rudos, rasposos, cargados de drogas, sexo, alcohol y bravuconería pero son honestos.
En sus canciones, la guitarra norteña luce como pocos la han hecho lucir. De hecho, la mayoría de los grupos de regional mexicano deberían de sentirse avergonzados por haber relegado ese instrumento a un mero chuntata, nada más para rellenar.
Puede gustarnos o no lo que Natanael tiene que decir pero no es un artista vacío; es un talento que rompe esquemas y cuya música (al igual que el grupo La plebada), si sigue por el mismo camino, puede llevar al género del regional mexicano (y el hip-hop) por otros horizontes. La banda MS lo entendió ya al unirse con Snoop Dog.
Claro que Natanael no es el único y que hay varios artistas que están rompiendo esquemas, en muchos géneros, ahora y en años atrás, pero Natanael es uno de los que más punch traen.
*Verso de la canción “Me critican”.
