por Mario Rincón

Una épica experiencia cinematográfica. Así se podría definir a 1917, la más reciente cinta del director Sam Mendes, que, ante la sorpresa de todos, ganó el Golden Globe a Mejor Película Dramática y Mejor Dirección, venciendo a las favoritas: Joker, The Irishman y Marriage Story.

Filmada en dos planos secuencia –es decir, con un solo corte–, 1917 nos transporta a la Primera Guerra Mundial (6 de abril de 1917), en medio de una batalla entre británicos y alemanes en territorio francés.

La cinta relata la historia de Blake y Schofield, dos cabos británicos interpretados por Dean-Charles Chapman (Tommen Baratheon en Game of Thrones) y George MacKay (Bodevan en Captain Fantastic), quienes reciben la misión de llevar un mensaje vital que podría salvar a un regimiento de 1,600 soldados de caer en una trampa germana.

Entre espectaculares encuadres y escalofriantes postales, gracias a la fotografía de Roger Deakins (ganador del Oscar por Blade Runner 2049), la aventura de estos dos soldados retrata la crudeza y desolación de la guerra, haciendo alarde de un sinfín de recursos de producción.

El plano secuencia parece pretencioso en los primeros instantes, pero conforme avanzan los minutos, se convierte en el hilo conductor y detonador que hace que nos emocionemos para trasladarnos al drama. Así, de la mano de los protagonistas, sentimos que el tiempo se desvanece, y con él, la posibilidad de salvar al regimiento británico.

El espectacular despliegue técnico —fotografía, música, vestuario y banda sonora–—le da vida al guión creado por Mendes y Krysty Wilson-Cairns, basado en los relatos y anécdotas del abuelo del director, quien participó en la Primera Guerra Mundial.

Son inevitables las comparaciones con Saving Private Ryan o Dunkirk, pero si algo hay que destacar de la cinta de Mendes, es que tiene alma propia. Si bien no alcanza el nivel de dramatismo y de identificación con los héroes que tiene la cinta de Steven Spielberg, 1917 no descuida el mensaje de hermandad y humanidad en un entorno de horror.

Gracias a su aspecto técnico, 1917 será, sí o sí, candidata para ganar en las futuras premiaciones y, con ese impulso, podría llevar a Mendes a obtener los reconocimientos más pesados. La precisión de su dirección ya le dio un primer reconocimiento por parte de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood en la primera semana del 2020: los Golden Globes.

1917 es una de las experiencias inmersivas mejor logradas de épocas recientes y no sería una sorpresa que el cineasta británico se subiera al ring para pelear por los principales premios de la Academia. Sin duda, éste es uno de los trabajos más sólidos de Mendes y, posiblemente, el mejor desde su brillante American Beauty.

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