por Andrea Madrueño
Outlander retoma un tema recurrente para la mitología galesa, la cual se encuentra plagada de cuentos que advierten a los incautos intrusos sobre los peligros de profanar los lugares sagrados, donde cualquier formación circular puede ser el refugio de algo secreto y mágico. Se trata de relatos que desafían la noción de que el tiempo transcurre de forma lineal y plantean la posibilidad de acontecimientos pertenecientes a distintas épocas que suceden en paralelo.
La curiosidad sobre la posibilidad de viajar en el tiempo y la fantasía de cambiar el pasado son aspectos naturales de la psique humana.
Existe un peculiar fenómeno onírico en el que de forma completamente espontánea puede despertarse en los individuos la sospecha de haberse encontrado en el pasado en cierta situación que se supone se está viviendo por primera vez. Se trata del déjá vu, el cual envuelve en un halo de desconcierto y desorientación a cualquiera que lo experimente, muy semejante a la sensación de perderse, dando vueltas en círculos pasando por el mismo lugar, sin la posibilidad de encontrar la salida.
En Outlander, Claire se descubre vulnerable ante aquellas cosas del mundo que simplemente no parecen tener explicación, como las vueltas de tuerca del destino, que, al no ser deliberadas, nos enfrentan con la noción de que el paso del tiempo realmente no se encuentra en nuestro control.
Claire Beauchamp vive el drama de un destino escindido entre dos vidas, es una mujer dividida entre el deber ser y lo que ella auténticamente desea. Su gran constante, independientemente del año que transcurra, es encontrarse en el lugar incorrecto, en el momento equivocado, ya se trate de los años 40 del siglo XX o mediados del siglo XVIII.
En un mundo donde la historia está fragmentada: es una para las mujeres que son vistas como agentes pasivos y otra muy distinta para los hombres que se ven a sí mismos como actores de los acontecimientos, una mujer que pone voz a sus pensamientos y sentimientos, metafóricamente, siempre será una forastera (outlander) del tiempo, escapando a través de los siglos de lo que la cultura pretende imponerle como su lugar en la sociedad.
Ante la imposibilidad de alterar el pasado y la incertidumbre sobre el futuro, fantasear acerca de viajes en el tiempo nos deja con preguntas interesantes sobre qué queremos hacer de nuestro propio tiempo; nos invita a apreciar con mayor intensidad la fugacidad de un presente cuya única garantía es que no cesa de escribirse.
Desde tiempos remotos, las cumbres de Escocia han sido terreno fértil para el surgimiento de relatos acerca de sitios desolados y geográficamente indeterminados, donde el tiempo y el espacio parecen susceptibles de alterarse. Se trata de lugares que en la antigüedad fueron cuna del paganismo y cuyo rastro prevalece en las festividades marcadas en su calendario como los cambios de estación, dividiendo el año en equinoccios y solsticios, asociados con la apertura de portales mágicos hacia otras dimensiones.
Dentro de este calendario, la festividad de Samhain solía representar el final de la temporada de cosechas de verano, para dar paso a las frías tardes de otoño y la oscuridad invernal.
Para el folklore galés, Samhain, simbolizaba una apertura hacia otro mundo, misma que era aprovechada por los sacerdotes druidas para realizar rituales a través de los cuales intentaban comunicarse con los espíritus de sus ancestros. Sin embargo, con el paso del tiempo y el advenimiento del cristianismo, esta celebración se transformó en el día de Todos los Santos, llegando hasta la actualidad, convertida en lo que ahora se conoce en todo el mundo como Halloween.
Precisamente, durante el día de Samhain del año 1945, un círculo antiguo de rocas, denominado Craigh Na Dun, se convierte en el pasaje por el que Claire Beauchamp, enfermera de la Segunda Guerra Mundial, viaja en el tiempo, transportándose dos siglos atrás. Claire desaparece del año 1945 para reaparecer en la Escocia de las revueltas jacobitas de 1743, lo cual da inicio a la ficción de la serie dramática Outlander, estrenada en 2014 y basada en la saga literaria del mismo nombre escrita por Diana Gabaldón (Outlander, 1991).
