Reseña de la serie animada El hotel embrujado. disponible en Netflix, creada por Matt Stoller, uno de los guionistas de Rick y Morty y Archer.
Creada por Matt Stoller, la serie animada parte de un relato clásico de fantasmas para convertirse en una divertida, ácida y bizarra historia que combina demonios, espectros, viajes en el tiempo, zombis y cultos del fin del mundo.
El hotel embrujado gira en torno a una familia que es dueña de un hotel infestado con fantasmas. Katherine es una madre recién divorciada que vive con su hijo adolescente, Ben, su hija pequeña Esther (de unos 10 años), su hermano Nathan y un niño adoptado llamado Abaddon.
¿Cuál es el giro de la historia? Que Nathan es parte de la horda de fantasmas que habitan el lugar, y que Abbadon es un demonio atrapado en el cuerpo de un niño del siglo XIX, y si bien es inmortal no posee sus poderes de antaño.
Katherine es una mujer que busca, no solo sacar adelante el hotel sino que desea una nueva oportunidad en el amor, mientras que Ben debe lidiar con su falta de popularidad y de su novia fantasma, una joven de la década de los años 20; por su parte, Esther extraña a su padre y para sustituirlo crea a un zombi; Nathan no sabe muy bien qué es lo que lo ata a este mundo y Abaddon desea recuperar sus poderes de demonio a toda costa.
En este contexto es un poco complicado que lleguen muchos huéspedes y los que llegan son igual de raros que los dueños del lugar.
Las reglas de ese mundo son las siguientes: quienes mueren dentro de la propiedad se quedan atrapados en el hotel. Los fantasmas son terroríficos pero no pueden tocar a los humanos, así que resultan inofensivos, pero de quienes sí hay que cuidarse es de los demonios quienes buscan poseer, dominar y matar a todo al que se le ponga en frente.
Las situaciones se centran en los personajes principales y la manera en que tiene que lidiar con sus relaciones paranormales. Stoller (escritor de Rick y Morty, Archer y Agente a Elvis) nos brinda episodios ingeniosos y sumamente divertidos para aquellos que gusten del humor negro, con cierta carga gore y de lo inapropiado. Y es que El hotel embrujado puede ser incómodo en lo moral y lo cotidiano, como en lo grotesco.
La serie es un poco irregular en la calidad de los episodios pero el balance final es sumamente positivo.
