Honey Boy: un niño encantador, la más reciente película de la directora de
Alma Har’el, retrata, a través de grandes actuaciones, los momentos más álgidos de la complicada relación entre Otis Lort (Noah Jupe), un niño actor lanzado al estrellato, y James Lort (Shia LaBeouf), su ex-convicto, ex-alcohólico y ex-drogadicto padre, quien intenta guiar al pequeño en su carrera actoral.
La cinta desarrolla en paralelo dos periodos de la vida de Otis separados entre sí por diez años: el inicio de su trayectoria actoral a los 12 años –que, a su vez, marca el comienzo de los problemas emocionales con su padre— y la etapa en la cual, a sus 22 años, los traumas y el alcoholismo lo orillan a entrar en rehabilitación.
En este proceso de curación, Otis será retado a sobreponerse a la frustración y el dolor, originados por la violencia física y verbal ejercida por su padre, para superar el estrés postraumático que ha torcido su vida.
Cabe destacar que Shia LaBeouf, además de interpretar soberbiamente a James, también escribió el guion de la cinta, todo como parte de su programa de rehabilitación. Sí, Honey Boy está basada en la relación entre Shia y su padre, Jeffrey Craig LaBeouf.
Por su parte, Noah Jupe no se queda atrás en cuanto a calidad actoral se refiere, pues logra domar la montaña rusa de emociones que su personaje exige, dejando ver su talento especialmente en las escenas en las que el infante interpreta a otros personajes. Nada mejor que ver a un actor actuando que está actuando.
En conclusión, Honey Boy es una cinta humana que alza la voz sobre los traumas originados en la infancia, así como sobre la importancia de atenderlos en pos de frenar los círculos viciosos de violencia familiar originados por las escasas muestras de afecto y la poca o nula comunicación entre padres e hijos.
