Reseña del animé Lazarus, creado por Shinichiro Watanabe (Cowboy Beebop). Primera temporada. Disponible en Max.
La desesperanza es la clave para entender esta historia llamada Lazarus que se desarrolla en un futuro no muy lejano en donde la humanidad ha volcado su fe al efecto de una droga farmacéutica llamada Hapna, capaz de quitar el dolor. Llevándose con esto una parte de lo que significa la vida.
Claro, nadie quiere sufrir pero refugiarse en Hapna parece ser lo mismo que entregarse a un espejismo. Pero hay mucho dolor en el mundo y en nuestras vidas y a veces tan pocas oportunidades, que se entiende que todos queramos evadirlo con Hapna.
El resultado es una humanidad que no necesariamente resulta más feliz.
En medio de este entorno, el creador de la droga, el Dr. Skinner —quien lleva un rato en “las sombras”—, hace un anuncio perturbador: la droga tiene efectos secundarios, y entre ellos resalta el de la fatalidad: resulta que dicho efecto tendrá lugar luego de tres años de haber tomado la droga… y bueno, estamos a 30 días de que los primeros usuarios de Hapna mueran sin remedio. A menos que alguien consiga encontrar al Dr para que les pueda suministrar el antídoto. Pero el doctor mismo fue de los primeros en tomarla por lo que morirá en ese mismo lapso.
El gobierno de Estados Unidos crea un grupo especial llamado Lazarus, conformado por agengtes excepcionales (entre renegados y criminales), para encontrar a Skinner.
Así pues conocemos a Axel Gilberto (23 años), un sujeto sumamente ágil, con grandes habilidades de pelea, quien se encuentra en la cárcel por un cargo menor pero que ha ido sumando años y años debido a que siempre encuentra la manera de escapar de prisión; Doug (23 años) un brillante estudiante de física, con grandes habilidades intelectuales como físicas, este joven nigerianos el coordinador del grupo; Leeland (16 años), un adolescente experto en pilotear drones, heredero de una familia acomodada; Chris, una ex espía rusa con gran habilidad en el combato y en el manejo de armas; Eleina (15 años), una de las mejores hackers del mundo, con dificultades para socializar.
Los líderes de este grupo son: Hersch Lindemann, la comandante de Lazarus y el enlace con la Agencia de Seguridad Nacional presidida por Abel Anderson.
La serie creada por Shinichiro Watanabe (Cowboy Beebop) es dinámica, entretenida, con una pequeña dosis de intriga que le da sazón a las diversas peleas entre el equipo Lazarus y las facciones que buscan entorpecer su trabajo. De pronto, nos brindan algunas reflexiones existenciales con respecto a la naturaleza del ser humano y eso se agradece, de lo contrario, sería sólo una serie de acción facilona. Y es que hay que reconocer, que por muy bien que nos caigan los protagonistas, salvo en un par de ocasiones, nunca sentimos que estén realmente en peligro. Al final sabemos que todo saldrá bien.
En ese sentido, Lazarus es reconfortante. Es ese tipo de historia en la que deseamos ver triunfar a los “buenos”, o en este caso, a los que están decididos a hacer lo correcto, aun a pesar de ellos mismos. Es una serie que mantiene un equilibrio entre una profundidad filosófica moderada y escenas de acción sumamente disfrutables. Al menos en su primera temporada.
Al final de la historia, todo parece indicar que podría haber más aventuras para el grupo Lazarus. Ahora bien, habría que decir que las exigencias, en cuanto a guion se refiere, serán grandes, pues una segunda temporada debería llevar a nuestros héroes a resolver otra crísis mundial, porque de lo contrario, no tendría ningún sentido.
Lazarus es una buena serie pero no es Cowboy Beebop o Blue Eye Samurai.
