En este videoensayo, Montserrat Pérez Bonfil realiza un análisis sobre la cinta Margaritas, de la cineasta checa Věra Chytilová.

Esta cinta de Věra Chytilová, la Primera Dama del cine checo, es el retrato de dos chicas adolescentes, inocentes pero malcriadas, que en su aventura hacia volverse tan malas como el mundo, se cuestionan si algo de lo que hacen importa. La respuesta que obtienen invariablemente es no, no importa.

¿Qué puede importar en un mundo decadente? ¿A quién le importa la existencia de dos jovencitas  tratando de definir su identidad sin ninguna otra guía que su apetito feroz?

Un día de 1957, una chica de 28 años se presentó ante los grandes cineastas checos que impartían clases en la academia de cine, FAMU, y les dijo que ella también quería ser cineasta y que quería estudiar ahí. Ellos cuestionaron por qué y ella respondió: “porque no me gustan las películas que ustedes hacen, son demasiado predecibles”. Esa chica se llamaba Věra Chytilová y fue la primera cineasta checa.

En ese entonces, FAMU era dirigida por el cineasta Otakar Vávra, quien pasaba por alto la censura y mostraba a sus alumnos cintas prohibidas por el régimen, de esa forma, la generación de cineastas que se formó junto con Věra pudo tener una visión más amplia y compleja del cine.

Entre los compañeros de la impetuosa joven estaban Miloš Forman, Ivan Passer, Jaromil Jireš, Jan Nemeč y Jiri Menzel, por mencionar a algunos de los grandes que participaron en lo que más tarde se conoció como la Nova Vlná o Nueva ola checa. Cada uno aportó grandes obras a la cinematografía, logrando que el mundo entero volteara a ver sus películas.

En 1967, la cinta de Věra Chytilová, Margaritas, fue mostrada por primera vez en un festival fuera de su país de origen, pero aún así hirió las susceptibilidades de los mandatarios del régimen comunista bajo el que se encontraba la entonces Checoslovaquia, resultando en censura para la cinta que no se estrenó sino hasta un año después en su país de origen.

Pero el estreno sólo fue posible debido a que en 1968 se vivió un periodo, conocido como “La Primavera de Praga” en el que se vislumbró una esperanza para la libertad artística cuando Alexander Dubček subió a la presidencia.

Durante el periodo stalinista que culminó en 1955 con la muerte de Stalin, el cine había seguido ciertos lineamientos muy rígidos como mostrar siempre al colectivo y evitar la reflexión individualista del público, pero con la “Primavera de Praga” se tumbó la censura y las películas marcadas anticomunistas como Margaritas se distribuyeron. Tristemente, el idilio duró sólo unos cuantos meses y para agosto de 1968, el regimen comunista se restituyó, Novotný volvió al poder y la censura regresó con todas sus fuerzas, provocando que varios directores como Miloš Forman huyeran del régimen. (Casademont, R.)

Otros, como Věra y Jaromil, permanecieron en Checoslovaquia, pero el precio fue alto. Ella tuvo un bloqueo laboral que duró casi una década porque su Margaritas fue considerada “un comentario absurdo en contra del gobierno comunista”. (Kytka, Octubre 19, 2015)

Para Věra Chytilová las películas que veía en las salas tenían narrativas sosas que no hacían pensar a los espectadores y ella imaginaba que podía cambiar eso, que podía crear películas que sorprendieran e hicieran pensar al público. Y así lo hizo.

Margaritas se ha analizado e interpretado de mil formas y es que en algunas entrevistas Věra ha dicho que para decir algo utiliza metáforas y algunas personas entienden una cosa y otras personas entienden otra. Pero Margaritas contiene imágenes que confrontan directamente al régimen comunista, especialmente en lo que se refiere al desperdicio de comida y a la burla de la sociedad burguesa.

Algunos críticos la han etiquetado como una cinta protofeminista y algunos otros, como Jan Luc Godard, la consideran una caricatura apolítica e inmadura.

En fin, como cada quien tiene su propio análisis, yo he hecho el mío partiendo de los elementos específicos que se presentan a lo largo de la película.

Y ¿por qué no empezamos por el título?

Margaritas

En checo, a estas florecitas también se les conoce por una serie de nombres que se podrían traducir como “huérfanas”, “gente pobre” o “hambrientas” y, por otro lado, “ojo del día”, ya que se abren con la luz del sol y se cierran por las noches.

Y ahí está, tan sólo con poner atención al título de la cinta y sus posibles significados en la lengua natal de la autora, se abre parte importante del mensaje con el que está cargada la película.

Las Marías son huérfanas, pobres y están muy, muy hambrientas… son unas margaritas en toda la extensión de la palabra.

Por otro lado, la margarita es símbolo de pureza e inocencia.

Entonces, partiendo de esto, estamos ante la presencia de dos jovencitas puras e inocentes que son pobres, no tienen trabajo, tienen mucha hambre y están en el trance de perder esa pureza porque se han dado cuenta de que el mundo es un lugar horrible.

A lo largo de la cinta, las flores son un elemento constante que acompaña a las chicas en distintas formas:

  • Aparecen estampadas en su ropa
  • En las colchas
  • Disecadas en la pared
  • En recortes
  • En la canción que canta un personaje
  • Y, principalmente, en la corona de flores que utiliza Marie 2.

Si extendemos el significado de la margarita hacia la flor en general, sabemos que ésta no sólo es una de las manifestaciones de belleza más sublimes y efímeras de la naturaleza, sino que en ellas se contienen los órganos sexuales tanto masculinos como femeninos de algunas plantas pero culturalmente está más vinculado con la femineidad y con que se ha alcanzado la etapa reproductiva. Esta metáfora también ha sido usada por otro checo fantástico de la misma generación de Chytilová, Jaromil Jireš, en Valerie and her week of wonders, pero el análisis de esta cinta queda pendiente para otra ocasión.

Entonces, la presencia constante de las flores en Margaritas podría tener que ver con esta transformación y descubrimiento de los poderes sexuales que tienen las dos jovencitas, mismos que ejercen sobre hombres maduros de los que se aprovechan para saciar su apetito sin tener que desembolsar un solo peso.

Las chicas, haciendo uso de sus encantos femeninos, enamoran hombres casados para que paguen comilonas y luego los abandonan en la estación del tren.

Todo esto ocurre enmarcado en una sátira inocentona pero cómica.

Al fin y al cabo, las Marías no dejan de parecer dos muñequitas de las que se espera que se comporten decentemente, pero desconciertan al público y a sus interlocutores al romper todas las reglas de etiqueta y normas de urbanidad.

Las manzanas

Este elemento, presentado al principio en el contexto del mito bíblico de Adán y Eva, de la misma forma que lo hace Chytilová en su cinta La fruta del paraíso, nos transmite, en primera instancia, el significado de que las chicas están comiendo el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Hagamos, por un momento, un pausa en las manzanas y enfoquémonos en la dicotomía bien-mal.

Si lo analizamos más de cerca, Marie 1 y Marie 2 son dos lados de la misma moneda, siempre complementarias pero también siempre opuestas.

  • Una viste negro mientras la otra va de blanco.
  • Una es rubia y la otra castaña.
  • Una encuentra el dinero y la otra lo roba.
  • Una se liga a los ancianos y la otra los engatusa.
  • Una cuestiona, la otra responde.
  • Una tiene una idea y la otra la ejecuta.

Son el balance perfecto, si faltara alguna de las dos, nada de lo que hacen funcionaría. El caos que reina a donde quiera que van, no sería posible.

Regresando a las manzanas, fuera de su connotación pecaminosa, es el fruto que nos hace conscientes de nosotros mismos, de nuestras diferencias y de nuestra separación con lo divino. Las Marías están conociendo el mundo y éste está lleno de tentaciones pero contrario a lo que podría suponerse, la mayor tentación para las chicas no es el sexo, sino la comida. Estas dos jovencitas viven eternamente hambrientas.

Tampoco es casualidad que Věra las haya nombrado María, la virgen por excelencia, y aunque la razón podría ser porque es el nombre más común entre las mujeres del mundo occidental, me inclino a pensar que es una provocación más por parte de la directora.

Las mariposas

Aunque sólo aparecen en una escena, su participación está cargada de significado. Un coleccionista de mariposas, enamorado de Marie, a quien él llama Julie, le confiesa su amor y le dice todo lo que haría por ella. Ella está completamente desnuda, salvo por unos cuadros con mariposas disecadas que cubren sus atributos femeninos.

La mariposa es un ser efímero y hermoso, que está en el punto cúspide de la vida y la belleza. Este coleccionista/poeta, no sólo colecciona lepidópteros, sino que diseca y enmarca su efímera belleza, pero antes, tiene atravesarla con un alfiler y clavarla en una pared.

Parece que todo eso es lo que quiere hacer con Marie, pero ella, una vez más, sólo piensa es en comer.

El color

A lo largo de Margaritas, el fotógrafo y en ese entonces esposo de Věra, Jaroslav Kučera hace uso de distintos filtros y coloraciones en la cinta que van desde el blanco y negro, azul, rojo o verde monocromáticos hasta llegar a la total saturación multicolor. Podemos buscar una explicación al porqué usa uno u otro en determinados momentos. Especulemos que cuando las chicas se encuentran dentro de un ambiente social donde tienen que pretender o actuar como marca la norma, todo se ve en blanco y negro. Y cuando, dentro de estos ambientes, las chicas empiezan a cuestionarse sobre el porqué del mundo, viramos a un monocromático en distintos tonos, pero cuando las Marías están dentro de su habitación solas, o jugando sin pretensiones en cualquier otro lugar, las escenas adquieren colores brillantes y luminosos. Al final, Jaroslav Kučera dijo que muchos de los efectos de color que pretendían mostrar un comentario crítico sobre ciertos aspectos, terminó produciendo resultados muy distintos a los esperados.

Castración y feminismo

En varias ocasiones se ha dicho que Chytilová era feminista y que su cine fue el inicio de un movimiento cinemátográfico en contra del sistema falocéntrico. Pero en su momento, Věra respondió que cada quien puede tener su interpretación personal de la cinta, y que por supuesto que Margaritas es subversiva pero ella veía su cinta como un documental filosófico en forma de farsa, más que como un comentario feminista. Chytilová creía en el individualismo más que en el feminismo y decía: “si una persona no cree en un ciertas convenciones o reglas particulares, entonces depende de él/ella romperlas.”

El guion de Margaritas, es reflejo de un trabajo de la mano de Esther Krumbachová y Věra misma ha afirmado que es subversivo y que critica al sistema patriarcal comunista desde la creatividad femenina.

Věra fue una de las directoras más radicales de los años 60s y en su cinta muestra cómo estas chicas retan, devoran y destruyen todo lo que las rodea, incluso sus relaciones con otras mujeres, ya que no sólo abusan de los hombres, sino que también le roban a una mujer, llevando aún más lejos el jueguito irresponsable que ambas adoran jugar… al final, no sólo destruyen su entorno, se destruyen a sí mismas.

Dentro de este consumo y destrucción exacerbados, existen constantes referencias al consumo y mutilación de objetos directamente relacionados con los órganos sexuales masculinos. Así, por un lado, si las flores representan el órgano sexual femenino, ellas lo exaltan, lo muestran, lo preservan… mientras que el masculino —representado con pepinos, salchichas y huevos— lo mastican, lo trozan, lo destruyen y se lo atragantan.

La comida

El desperdicio y el derroche de comida, sobre todo en la escena del banquete, fue una de las razones por las cuales esta cinta fue vetada en Checoslovaquia. En lo personal, creo que no sólo es la comida y el derroche sino el comportamiento irrespetuoso y los modales que retan las más básicas reglas del decoro, sobre todo tratándose de un par de jovencitas. Pero el gobierno apuntaba que “el fruto del trabajo de los granjeros es pisoteado y destruido” en la película y eso era demasiado para ellos.

Al final, las chicas, envueltas en periódico, tratan de reparar lo que han roto y retomar el verdadero rol femenino de la sumisión: limpian, arreglan, barren, se arrepienten. Pero es demasiado tarde y el peso de la burguesía se los cobra con la vida.

La cinta culmina con el mensaje:

“Esta cinta está dedicada a aquellos cuya única fuente de indignación es un pastelillo hecho trizas”.

Con esto, Věra termina de dar la estocada a la que, sabe, será una audiencia indignada pero sus imágenes de la guerra dirigen la mirada hacia donde se encuentran las situaciones verdaderamente indignantes y alarmantes del comportamiento humano.

Al final, Chytilová ha dicho que la intención de la cinta es “dirigir la atención del espectador hacia fuera de la psicología de los personajes… restringiendo sus sentimientos de involucramiento para guiarlos hacia el entendimiento de la idea y la filosofía que hay detrás.” (Harris, L., marzo 30, 2002)


Bibliografía

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1 reply
  1. Leonila Torres
    Leonila Torres says:

    Lo leí como.si estuvieras hablando tu en mi cabeza, vi la película el año pasado por recomendación tuya, que película tan intensa y llena de Arte! Gracias!

    Responder

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