por Andrea Paz

En una vida digital donde los días corren más rápido que un like o un RT, todo cambia tan de prisa que, aquello que luce como una joya entre los escuchas de nicho, mañana se convertirá en mainstream y perderá validez porque “se ha vendido al sistema, se ha entregado a los billetes y su valía ha terminado”.

Lo anterior describe a la perfección la forma en la que Coachella se ha transformado. Cada año tiene entre su lineup algún nombre en letras grandes que enardece a los seguidores, desde Beyoncé, Lady Gaga, o por qué no, Los Ángeles Azules.

Bien, tal vez el vaso no esté ni medio lleno ni medio vacío, sino que forma parte de la respuesta “natural” a la multiculturalidad. “Make America great again”… Ok, let’s do it, incluyamos proyectos que fuera de Estados Unidos tengan tal resonancia que sumen color y, obviamente, público y ganancias a cada edición.

Hoy, la intención de un festival es sumar audiencias, ganancias, patrocinadores… no se trata del valor de la música o de sus propuestas. Se trata de tuitear sobre eso y nada más.

Lo que molesta tanto es que agrupaciones como Los Ángeles Azules, que nada tienen que ver con el rock o con la exquisitez del trend, sean parte de un festival como Coachella porque, vayamos o no, seguimos creyendo que en esencia es un evento para conocedores, para expertos y puristas que escuchan a esos talentos escritos con letras chiquitas en el cartel. Basta recordar cuando el Vive Latino los sumó en su alineación, y a Bronco y a Los Tigres del Norte… ¿Es así como El Vive se hizo más interesante para los ojos del mundo musical en Latinoamérica?

Los festivales también han dejado de ser un punto de reunión que se sirve de la música como vehículo de expresión y lucha ideológica. Ha quedado atrás el prestigio que una banda podía obtener al presentarse en el festival que comenzó con un discurso tan disruptivo y contestatario que en sus primeras alineaciones tuvo a algunos que hoy pertenecen al Olimpo del rock: Pixies, Radiohead, The Cure, Nine Inch Nails, etc.

Esta próxima edición del Coachella Valley Music and Arts Festival es todo lo contrario a su nombre original; organizadores y curadores saben que la respuesta es la pluralidad del público. Ellos saben hacer su negocio y satisfacer a esos que van a una pasarela con The Weekend o Calvin Harris, a quienes usan al festival como pretexto para organizar una fiesta que promueva su marca, a los que van por selfies y a unos cuantos miles de seguidores nuevos, pero también a esos pocos que sólo quieren tomarse una cerveza, fumarse un porro y escuchar a esa banda que sólo tiene un EP en su prometedora carrera.

El rock y lo que representaba está desapareciendo porque no encabeza carteles; el pop, el rap y la música electrónica le han ganado terreno. Y sí, duele porque bandas mexicanas como Café Tacvba, Le Butcherettes, Caifanes o Nortec se han presentado en el desierto californiano mostrando la calidad de la escena que se vive (o vivía) en nuestro país, pero olvidamos que la calidad ha dejado de ser primordial. La industria, que ya no vive de la venta de discos, prefiere el poder de brinda el convertirse en trending topic, y si meter a los Ángeles Azules al lineup es la respuesta, qué más da.

Aceptemos que Coachella ya no es ese ente que nació como un boicot a Ticketmaster gracias a Eddie Vedder, es sólo un fin de semana soleado para ir a subir unas cuantas Instagram Stories, dejemos de hablar de la calidad musical que esperamos año tras año. No hay, no existe.

Cartel Coachella 2018

Cartel Coachella 2018

4 replies
  1. Barko
    Barko says:

    OMG!!! Que pena me das… un amante de la musica de verdad no se cierra a un solo genero musical y pude haber pensado que los que publican este tipo de articulos eran personas un poco mas conocedoras que yo y de mente mas abierta… sigo perdiendo mi tiempo en leer articulos que “creia” valia la pena “”””ler”””” (de la autoria de nuestro secretario de educacion) hasta donde mi conocimiento me da, coachella no es exclusivo del rock…

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    • Jorge
      Jorge says:

      En ningún punto se equivocó mi estimado, coachella se convirtió en todo lo que ha me mencionado, la mayoría de los festivales que empezaron abanderados por una causa o género se vieron corrompidos por la ambición y la codicia, la opinión que aquí refleja no quiere decir que sea de mente cerrada pero estamos de acuerdo en que tiene que hacer una agrupación como los angeles azules en coachella cuando su genero es totalmente distinto un festival que tuvo grandes nombres y por sus filas desfilaron grandes bandas

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  2. Carlos
    Carlos says:

    Vayan y apoyen a los grupos donde inician en los foros chiquitos hasta gratis tocan, ya después aparecen en esos estrambóticos festivales, la musica es musica y esta allí, salgan a buscarla, si toca tal grupo en tal festival en tal otro festival es ocioso, vayan a la musica. Eso vayan

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  3. Marco Antonio Martinez
    Marco Antonio Martinez says:

    Coachella que antes era un lugar donde uno conocía lo que iba a ser lo trend, las bandas de propuestas novedosas o los consagrados ahora es un mercado de prostitutas donde la calidad o el rock no son ya lo principal sino acumular consumidores. Pobre Jarre, alternando con Bayonce, eminem y tanto bodrio más.

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