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Gorillaz: Humanoz después de todo

por Leonardo Ponce

La era del internet, la presidencia de Donald Trump y la crisis económica mundial son los escenarios en los que se desenvuelve Humanz, el quinto disco de la banda virtual Gorillaz (dueto conformado por Damon Albarn y Jamie Hewlett) quienes esta vez vienen acompañados por un ejército de colaboradores top, que a primera vista hacen pensar a uno que se trata del proyecto más ambicioso de la banda a la fecha.

La lista de nombres incluye a Pusha T, Vince Staples, Kelela, Anthony Hamilton, De la Soul, Benjamin Clementine, Popcaan, Grace Jones, D.R.A.M y Kali Uchis entre muchos otros, quienes figuran a lo largo de las 26 canciones que conforman este disco.

Desafortunadamente la calidad de los músicos involucrados no es suficiente para que el disco no se sienta largo, repetitivo y cansado.

Paradójicamente, los Gorillaz escogieron reclamar nuestra humanidad a través del uso de las máquinas (a fin de cuentas se trata de un disco de música electrónica), como si el statement fuera “somos humanos, y esto es lo que los humanos hacemos”. El mensaje contrario al lugar común de “la tecnología nos aliena y nos aleja de nuestra humanidad”. Es ésta premisa una de las más grandes virtudes del disco.

El lado negativo: Toda la fuerza de la producción, sumada a la gigantesca lista de talentos que colaboraron es insuficiente para producir un disco coherente. Es como si estuviéramos escuchando una playlist curada por un dj en lugar de un disco compuesto por una banda.

“I switched my robot off” (Apagué mi modo robot) nos dicen los Gorillaz al iniciar el álbum, para después entrar con las poderosa “Ascension” (colaboración con el rapero emergente estadounidense Vince Staples) sentando el tono que tendrá el resto del disco. Beats agresivos con sintetizadores energéticos que nos llevan en un viaje de montaña rusa que nos hace sentirnos vivos.

El disco tiene grandes momentos. “Saturn Barz” canción con el jamaiquino Popcaan es uno de esos. El Beat lento y la influencia del reggae hace una perfecta comunión con el flow del cantante que sólo es aderezado de manera hermosa por el sutil coro de Damon Albarn (conocido en la banda como 2-D). Otro gran momento es el himno pop “Submission”, colaboración a cargo de Kelela y el rapero Danny Brown, que nos recuerda a la aclamada “Empire Ants (feat. Little Dragon) de su disco anterior Plastic Beach (2010).

Por supuesto siempre es increíble escuchar a bandas que han estado en la cima, esforzarse en cada entrega para seguir intentando ir para adelante hacia lugares arriesgados en vez de volver a fórmulas que les han funcionado en el pasado. Humanz, es admirable por eso y en cada track de este gran (literalmente) álbum se escucha la intención de crear música que sea emocionante y fresca.

El gran ausente de este disco, cabe mencionar, es la voz de Damon Albarn, elemento que contribuye al hecho de que no se sienta un proyecto redondo. Con contadas (pero brillantes)
excepciones como la excelente “Andromeda (feat D.R.A.M.)”, “She’s My Collar (feat. Kali Uchis) o el bellísimo interludio “Busted and Blue” que cae como del cielo en medio de un disco comandado por beats intensos y sintetizadores frenéticos.

Se necesita ser un monstruoso frontman como Albarn para poder saber cuando uno puede hacerse para atrás y soltar el spotlight para que otros artistas brillen, sin embargo, su falta de presencia en Humanz nos deja insatisfechos preguntándonos si lo que acabamos de escuchar era un disco de Gorillaz o de una banda nueva.

Humanoz después de todo, así con “z”, porque estamos llenos de defectos, pero no por eso dejamos de seguir intentando crear cosas nuevas.

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