Un prometedor piloto con buena carga de suspenso, romance y comedia, sin embargo, todo eso se diluyó al paso de los episodios. Al final no se pudo redondear una serie de la que se esperaba mucho, principalmente por el equipo creativo que estaba detrás de ella. Si bien quedan cabos sueltos para la segunda entrega, la historia no deja esa sensación de urgencia por ver la continuación.
Run es una serie producida por Phoebe Waller-Bridge, escrita por Vicky Jones y dirigida por Kate Dennis, las tres afamadas por sus trabajos en Fleabag, Killing Eve y The Handmaid’s Tale, respectivamente.
La historia trata sobre una ex pareja que decide escapar de su vida actual, como parte una promesa hecha en la universidad.
Los protagonistas de la aventura, Ruby Richardson (Merritt Wever) y Billy Johnson (Domhnall Gleeson), se encuentran en una estación de tren varios años después de terminar su relación —17 exactamente—, luego de un mensaje de texto con la palabra “run” que le envía Billy a Ruby. Justo la señal que se habían prometido responder para huir juntos.
A lo largo de los primeros episodios, la tensión sexual, el recuerdo, la emoción del reencuentro y el misterio sobre los motivos que tienen los protagonistas para dejar atrás su vida actual dan soporte a la serie, pero las situaciones que viven a lo largo de su escape resultan poco creíbles, lo cual deja de lado la esencia de thriller de la historia.
La aparición de la asistente de Billy, Fiona Hatwal (Archie Panjabi), quien tiene motivos para evitar que su jefe escape con Ruby, pone de cabeza a los protagonistas, con un plot twist que recupera un poco la emoción en los capítulos finales de la temporada. Sin embargo, este giro no es suficiente para que la historia tenga un final emocionante.
La aparición de la laureada Phoebe Waller-Bridge en la serie, quien interpreta a Laurel Halliday, personaje que conoce a Ruby y Billy en un momento clave, también refrescó la serie en el cierre, aunque le quitó protagonismo a los estelares, con un peso que se sintió innecesario para un papel secundario.
Run se siente con buenas intenciones, con momentos rescatables, pero el desarrollo de sus personajes no profundiza en ellos, dejándolos a la deriva, pese al trabajo digno de Wever y Gleeson. Habrá que esperar la conclusión de la historia en su segunda temporada, y pese a que HBO no es de cancelar proyectos o producciones tan fácilmente, seguramente se replantearán cómo rescatar la serie.
