Extraños del Infierno es una serie coreana basada en un webtoon de Kim Yong-ki que se transmitió en las pantallas de su país entre octubre y agosto del 2019, y que ahora llega a todo el mundo cortesía de Netflix. También es una de las series más interesantes, perturbadoras y sórdidas que he visto en mi vida.
La historia gira en torno a Yoon Jong-woo, un chavillo aspirante a escritor que se muda a Seúl, capital de Corea del Sur, para perseguir sus sueños. Lamentablemente, no cuenta con tantos recursos, así que llega a la metrópoli con nada más que una maletita y un trabajo de “becario” que le ofreció, casi por caridad, un amigo de la universidad.
Dadas las circunstancias y el poco dinero que le deja ese trabajo tiene que buscar un lugar donde vivir que de preferencia tenga las tres B (bueno, bonito y barato), pero en una ciudad enorme como Seúl esto es prácticamente imposible, así que tiene que conformarse con un cuarto de 2×3 metros (o 1×2) en una pensión asquerosa y claustrofóbica llamada Edén, que además le queda lejísimos del trabajo.
Pero lo peor no son las condiciones en las que vive, sino sus vecinos: un dentista que algo oculta, un tipo que no deja de reír cuando habla y tiene un hermano gemelo, un pervertido sexual y un joven con una enorme sonrisa siniestra.
Por otro lado tenemos a So Jung-hwa, una policía novata que juega a ser detective y está obsesionada con resolver el caso de un asesino serial de gatos. Todo apunta a que la pensión Edén tiene mucho que ver…
Para empezar, sabes que las cosas no irán bien para Jong-woo ya que desde el primer día en esa pensión maldita comienza a ser testigo de peleas súper agresivas entre los habitantes y de extraños sonidos que vienen del piso de arriba, el cual, según la administradora, está vacío desde que un incendio arrasó con él…
Las cosas comienzan a escalar: Jong-woo comienza a sentir una claustrofobia psicológica que lo presiona más y más, especialmente cuando piensa en sus vecinos, quienes lo espían, analizan y agreden. Pero no sólo eso, sino que también el ambiente de la ciudad lo asfixia, y en su trabajo un tipo comienza a hablar mal de él y a difamarlo sólo porque tuvo un “presentimiento” desde la primera vez que lo vio.
La única que podría aliviarlo es su novia, que también vive en Seúl, pero no han podido verse por sus trabajos, y cuando por fin lo logran, no cree que realmente Jong-woo esté diciendo la verdad, así que atribuye todo a la presión que padece en su empleo y a la desestabilización natural que se siente cuando vienes de un pueblo y te mudas a una gran ciudad.
Jong-woo comienza a quebrarse e incluso a dudar de sí mismo; se pregunta qué tanto de lo que suponen de él es verdad o no, especialmente porque ha llegado a un lugar donde nadie lo conoce. Serán esos extraños del infierno quienes sacarán lo peor de él o, tal vez, su verdadera identidad…
Extraños del Infierno es un thriller psicológico que pone sobre la mesa de manera cinematográfica cuestiones acerca de la identidad y la crueldad humana con tomas claustrofóbicas y escenas muy sórdidas que muchas veces te harán querer mirar a otro lado, pero después del capítulo 5 va a ser imposible que lo logres, porque va a ser más grande tu necesidad de saber qué sucederá con Jong-woo y esos extraños que lo atormentan. ¿Qué quieren de él? ¿Matarlo o tal vez algo más cruel?
Pero no olvidemos a Jung-hwa, la policía que será arrastrada a los horrores del “Edén” y quien no descansará hasta revelar ella sola todos los misterios de la pensión, de ahí que esta serie tenga muchos toques de cine negro y tramas detectivescas.
Si bien es cierto que esta producción cuenta con alguno que otro cliché del género (como sus intentos de despiste para hacerte creer que está pasando algo sobrenatural o psicológicamente complejo), cuando terminas de verla te das cuenta de que todo suma, desde el primer capítulo, para convertirse en una serie muy completa y repleta de tensión, no solo psicológica, sino también física.
Ya sabemos que los asiáticos son expertos en ir construyendo tensión (lo vimos con Parasite, pero también con muchas otras obras maestras) y Extraños del Infierno no es la excepción.
Si eres fan de estas producciones, seguramente no te extrañará que te diga que esta serie comienza muuuuy lento, pero como ya mencioné, para la mitad no vas a querer pararte del sillón, sobre todo porque al final ya no sabrás quiénes son los demonios y quiénes los ángeles.
La producción es estupenda, aunque en momentos se nota su bajo presupuesto. Sin embargo, las tomas, detalles y espacios logran transmitir la asfixia, la claustrofobia y la angustia, incluso cuando la acción se desarrolla en espacios abiertos de una Seúl que devora a los protagonistas y muestra su peor cara.
También los personajes están muy bien creados y las actuaciones son buenas, especialmente la de Im Si-wan (Jong-woo), una estrella del pop coreano convertido en actor a quien no le auguraba mucho, pero al final me sorprendió su metamorfosis, expresiones y contrastes. También cabe destacar la participación de la actriz Lee Jung-eun, quien interpreta a la sirvienta original de la casa de Parasite.
El título de esta serie está inspirado en una cita mal atribuida al filósofo existencialista Jean Paul Sartre, quien habló de “la mirada del otro”, el que puede sacarte de tu mundo, el que te hace vulnerable pero, irónicamente, el único que puede dar testimonio de tu existencia, el que te define y te hace conocerte.
Si te gustaron películas como Perfect Blue de Satoshi Kon o Black Swan de Aronofsky (quien, por cierto, se basó en el trabajo de Kon), así como el manga/anime Monster de Naoki Urasawa, tendrás que hacerle un espacio a Extraños del Infierno en tu memoria, porque se quedará ahí por siempre.
