Reseña del final de la serie Stranger Things, episodio llamado The “Right Side up” de su quinta temporada. Esta reseña contiene spoilers.
Encuentro en el final de Stranger Things algo decepcionante. La serie siempre estuvo orientada a lo iconográfico, y si bien la trama tenía pinceladas de profundidad, en general era algo bastante light. Pero funcionó a lo largo de las cinco temporadas. El problema es que al final fue mucho envase para un contenido un tanto desabrido. Y todo gracias a que el destino de la protagonista fue un tanto descuidado y hasta patético.
El look de los personajes, el diseño de producción, los objetos y las referencias culturales y musicales que nos transportaban a la décad de los 80 fueron componentes fundamentales para que la serie generara furor en redes sociales.
En su contenido, la serie contenía ciertos elementos de fórmula que garantizaba cierto éxito: un grupo de niños adorables y perdedores que deben enfrentar el mal para salvar a su pueblo natal. Además de probar su heroísmo deberán enfrentar al poder de sus hormonas y sus subsecuentes inseguridades. Para cerrar lo anterior, se insertaron en la trama muertes y desapariciones de seres queridos que añadieron sabor a la historia.
La serie es sumamente entretenida y adorable pero seamos honestos, no es un compendio de sabiduría y aunque tampoco lo esperábamos, el destino de Eleven fue, como mencionaba, descuidado e incongruente a mi parecer. También debo reconocer que hay grandes momentos conmovedores y arcos que resultan inspiradores, pero poner a Eleven como una figura trágica resulta patético.
El epsidio final dura cerca de dos horas pero todo el conflicto se resuelve justamente a la hora y fracción. Los chicos derrotan a Vecna en conjunto con un par de adultos —Joyce (Winona River), Jim Hopper (David Harbour) y Murray Bauman (Brett Gelman), y los pequeños secuestrados son todos liberados. Posteriormente el upside down es destruido mientras vemos a Eleven sumergida en la explosión, dejando al espectador con cierta certeza sobre el futuro de El: lo más seguro es que haya muerto porque así lo había acordado con su amiga Kali (Linnea Berthelsen).
Los 40 minutos restantes están compuestos por un extenso epílogo que muestra el destino de los personajes, el cual resulta satisfactorio para todos, sin embargo se extiendo demasiado —como sucedió en todas las escenas de la quinta temporada—, y con ello también nuestro pequeño dejo de esperanza de que Eleven haya sobrevivido.
Pero no…
Luego de 40 minutos confirmamos que Eleven murió… incluso hay momentos en los que pareciera que todo fue producto de la fantasía de un juego de rol, es decir, como que sí hubo soldados y si pasó algo en el pueblo (las causas no están claras), pero la explicación que vimos fue sólo producto del juego de rol de todos los protagonistas. De manera simbólica, la desaparición de Ele implica el adiós a la niñez y a las actividades propias de los niños. La hora de los juegos y la magia se acabó y es momento de enfrentar la vida. Y aplica también para los adultos como Joyce o incluso la mamá de Mike, quien pudo liberarse de las garras del alcohol gracias a Vecna.
Al final queda claro que si ocurrió y que Eleven falleció, aunque Mike tiene la fantasía de que Kali produjo una ilusión y su amada está recorriendo el mundo, visitando un lugar donde existen tres cascadas.
Se agradece el arco de casi todos los personajes como por ejemplo el de Nancy, Steve, Jonathan, Will e incluso la misma Holly. Admirable también que no se diera redención a Vecna como un víctima de sus circunstancias, y aunque en algún momento lo fue, tomó la decisión de “hacer el mal”.
El final de Eleven se siente triste pero también patético porque como dice Hopper: la gente siempre ha usado a Eleven y ha sufrido demasiado, ella se merece una vida mejor. O por lo menos intentarlo. Pero al final ella decide que no, que debe negarse a un futuro mejor, entonces se autodestruye. Pudo haber ideado un plan para fingir su muerte o escapar del ejército y alejarse de sus amigos (un pequeño sacrificio) para poder vivir una vida más plena. El mundo estaba a salvo y sus amigos también, pero ya no quiso pensar en un futuro para ella como si no se lo mereciera. Vecna sentía que se merecía toda esa maldad, se sentía parte de ella, le faltó autoestima, y quizá también a El… a ella le faltó creer que se merecía un mundo mejor.
El sacrifico de Eleven se siente hasta cierto punto innecesario. Como el discurso de Will sobre sus preferencias y muchas otras escenas que se alargaron de manera innecesaria como si quisieran llenar el espacio para alcanzar la cuota de capítulos prometidos.
En un balance final, no creo que Stranger Things haya terminado como Game of Thrones, es decir, no fue un desastre pero creo que pudo haber sido más inspiradora, congruente y robusta en su mensaje,.
