En La Liga de la Justicia, Batman, La mujer maravilla (Gal Gadot), Cyborg (Ray Fisher), Aquaman (Jason Momoa), Flash (Ezra Miller) y Superman (Henry Cavill) deberán unirse para combatir una amenaza alienígena: Un terrible villano llamado Steppenwolf, quien desea apoderarse de una cajas que se encuentran en la Tierra. ¿Qué contienen? A ciencia cierta no se sabe pero es una energía sumamente poderosa, así que quien las tenga tendrá el poder para hacer lo que se le antoje.
El encargado de reunir al equipo de súper héroes es Batman, quien primero busca a Diana Prince o sea a la Mujer Maravilla, para armar al equipo de metahumanos. Diana no simpatiza mucho con Batman debido a su actitud frente a Superman (ver Batman vs Superman), sin embargo reconoce que efectivamente la Tierra está en peligro.
La cinta nos presenta una típica batalla del bien vs el mal. Y cuando digo típica me refiero a que está basada en un discurso muy básico, muy ligero: La Liga de la Justicia no tiene una carga existencial profunda y sufrida, claro que hay conflictos pero se tocan por encimita, tan sólo lo suficiente para que no sea una cinta sumamente superficial.
Y si a lo anterior le añadimos un exceso de efectos digitales (entre otros, remover digitalmente el bigote de Cavill para unas cuantas tomas), varias escenas de acción y una fuerte dosis de humor, tenemos la mezcla perfecta para un público adolescente. Es decir, ese modelo de súper héroe intenso que tuvimos con el Batman de Christopher Nolan se ha ido. Lo que vemos en esta cinta es entretenimiento puro.
Al final de cuentas, La Liga de la Justicia es una cinta irrelevante, pero más digerible que El hombre de acero y más disfrutable que Batman vs Superman.
