Reseña de la cinta México 86, protagonizada por Diego Luna, Karla Souza y Daniel Giménez Cacho. Una historia ficticia en tono de comedia. Disponible en Netflix.
Agradezco infinitamente a los creadores de esta cinta por no haber hecho un panfleto político barato. En donde la historia pasa a segundo término y lo principal es la denuncia. Y si bien la polémica y la denuncia está ahí, es parte orgánica de la historia de un individuo ambicioso que al final aprende dio su lección.
En México 86 de Gabriel Ripstein hay sátira política, historia y hasta romance (de hechos hay momentos en que parece más una comedia romántica que otra cosa). Aunque la película está basada en el libro El 86, trabajo periodístico de Francisco Javier González, es una mezcla de realidad y ficción.
El resultado es una comedia ligera que entretiene pero también deja un sabor de boca agradable. El hecho de que la comedia sea ligera no implica que sea superficial. La película trata temas interesantes que indignan pero otros que inspiran.
La historia gira en torno a (Diego Luna), un contador que trabaja de oficinista en la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) llamado Martín De la Torre. La vida del protagonista es espantosa. No es escuchado en su trabajo, ni en su casa; su esposa suele ningunearlo, al igual que su jefe. Lo más divertido que tiene Martín en su vida es una relación extramarital con su vecina Susana (Karla Souza), una mujer independiente que parece disfrutar de la compañía de Martín.
Harto de su vida Martín aprovecha que conoce a José Ramón Fernández (interpretado por el hijo de Joserra, Juan Pablo Fernández), para conseguir una entrevista en su programa deportivo, en el cual el protagonista aprovecha para denunciar la ineptitud del jefe de la federación.
Las declaraciones de Martín generan tal revuelo que el dueño de televisa, Emilio Azcárraga (Daniel Giménez Cacho), y de la Federación de Fútbol, lo manda llamar. Intrigado y complacido por el valor (por los “huevos”) que muestra Martín, decide darle la presidencia de la Federación. La ambición del protagonista ese tal, que posteriormente estará pidiendo apoyo a Azcárraga para ir por la candidatura del mundial de 1986.
Por supuesto, Martin lo logra sin embargo, su ambición desmedida así como tendencia a mentir para salirse con la suya lo llevarán a la ruina.
La película no sólo resulta divertida sino también inspiradora porque a pesar de que martín puede ser un cretino, se muestra como un sujeto con el que cualquiera se puede relacionar: alguien que harto de su vida decide “quemar sus naves” para cambiar su destino hacia un lugar mejor. Nos identificamos con Martin, vibramos con los recuerdos del mundial y nos indignamos y reímos resignados por la corrupción de nuestro futbol.
México 86 presenta un extra en su historia: el personaje de Susana. ¿Por qué? Porque es una mujer que en medio de una situación que típicamente la estigmatizaría, posee la conciencia necesaria para tomar las riendas de su vida y hacerse responsable de sus decisiones. No depende emocionalmente, ni económicamente de Martin. Su independencia la coloca en una posición donde es capaz de relacionarse de tu a tu con cualquier persona sin importar su posición social o su género. No es una mala mujer que rompe hogares, tampoco es la pobrecita amante…
Susana está donde quiere estar y para eso necesita tener reglas claras, que por supuesto se respeten, y de pronto a Martin eso no se le da muy bien. Y es aquí en donde la vida de Martín sufrirá las consecuencias. Susana es la brújula moral de la historia
Gran trabajo de Karla Souza, también De Diego, Giménez Cacho y de Memo Villegas, quien interpreta a Hugo Sánchez.
México 86 es quizá una de las mejores comedias en la historia del cine mexicano. Es una historia ligera, consistente, con un final que deja un agradable sabor de boca, que nos dice que soñar si nos puede llevar a una vida mejor.
