por Montserrat Pérez Bonfil

¿Quién no ama a la familia Pearson? Después de tres temporadas de atestiguar las aventuras y tragedias de Rebeca, Jack y los “fabulosos tres”, no podemos sino sentir cariño por cada uno de los miembros de esta familia amante del Super Bowl.

Y así, tal como la vida, This Is Us continuará con una cuarta temporada a estrenarse en septiembre. Pero antes, un repaso de la tercera.

La segunda temporada nos dejó intrigados con imágenes de Toby deprimido, Kevin viajando a Vietnam de la mano de Zoe y un Randall canoso preguntando a una Tess adulta si está lista para ver a una misteriosa “ella”.

Y así, con la esperanza de que nuestras dudas se disiparan en alguno de los 18 episodios de esta nueva entrega, nos aventuramos a verla.

¡¡¡SPOILER ALERT!!!!

El inicio de la tercera temporada nos recibe con el corazón calientito: somos testigos de la primera cita de Rebecca y Jack, gracias a la cual Jack decide no sucumbir a la vida de ladrón y Rebecca decide que prefiere estar con él que con un antiguo novio.

Kate y Toby buscan ayuda médica para embarazarse y, a pesar de los riesgos que representa, una doctora decide ayudarles. Más tarde, Toby, con la intención de elevar su conteo de espermas, deja de tomar sus antidepresivos, lo cual lo lleva a pasar más tiempo del aconsejado en cama sin querer hacer nada.

Por su lado, Kevin inicia una relación con Zoe, la prima de Beth, pero ella tiene un pasado difícil y no quiere nada serio. La película de Kevin se estrena, resultando todo un éxito pero Zoe no asiste a la premiere.

También pasamos un buen rato en Vietnam, principalmente porque a Kevin se le ocurre la idea de investigar sobre el tiempo que pasó Jack en la guerra. Zoe lo acompaña y lo apoya en su búsqueda por el país asiático.

Luego, viajamos en el tiempo hasta la infancia de Jack, donde descubrimos que, alguna vez, su padre no fue un cretino, pero el tiempo y el alcohol lo transformaron en ese ser deleznable que traumó a toda su familia. Además, presenciamos las razones por las que Jack terminó en la guerra y lo que ocurrió con Nicky, el hermano pequeño de Jack.

Toby y Kate tienen suerte y su invitro resulta exitoso, así que él retoma su medicación, mientras Randall contiende para ser consejal de Philadelphia, ejerciendo una gran presión sobre su familia, especialmente sobre Beth.

Ya en Vietnam, Kevin no tiene mucho éxito obteniendo información sobre lo sucedido con su padre, pero ocurren dos cosas importantes: Zoe acepta tener una relación con él y descubre que su tío Nicky ¡está vivo!

A Kate la rechazan de un trabajo como profesora de coro en una secundaria por no haber terminado el bachillerato, por lo que decide graduarse antes de ser madre y Randall gana la elección de Philadelphia.

Kevin regresa de Vietnam con la noticia sobre Nicky y los hermanos van en su búsqueda, pero lo que encuentran es a un hombre alcohólico que habita una casa rodante a punto de caerse a pedazos. Nicky perdió la motivación de vivir cuando Jack lo sacó de su vida después de que un niño muriera en un accidente provocado por una imprudencia que cometió mientras estaban en la guerra.

Tanto Rebecca como los trillizos quieren rescatar a Nicky, especialmente Kevin, pero el tío ha decidido que así quiere vivir su vida, por lo que Randall, Kate y Rebecca se retiran, pero Kevin insiste en ayudar, va a su casa y, tras reparar algunos detalles, se queda solo ante una botella de whisky. La tentación es demasiada y no puede sino darle un gran sorbo a la botella.

Más adelante, conocemos la historia de Beth, quien anhelaba ser una prima ballerina, pero su sueño se vio truncado tras la muerte de su padre, ya que su madre, una mujer dura, la instruye severamente a cambiar de rumbo y estudiar algo que le permita forjar una carrera sólida. Así que ahora que no tiene trabajo, vemos a Beth ir tras sus sueños y buscar trabajo como instructora de ballet.

Llega el día de la graduación de Kate. Kevin, instalado en el alcohol, le miente a todos para poder regresar a su cuarto de hotel a terminar algunas botellas pendientes, pero Kate nota que algo anda mal y lo va a buscar al hotel. Tras descubrir la verdad, lo convence de ir a una reunión de AA. Están en camino cuando a Kate se le rompe la fuente y terminan en el hospital.

Todos los Pearson, incluidos Miguel y Zoe, ocupan la sala de espera, atentos a cualquier noticia. La tensión hace surgir partes oscuras de todos los integrantes, pero el más escandaloso es Kevin, quien sigue alcoholizado y continúa bebiendo de una botella de agua que rellenó con vodka. Zoe está desconcertada.

Finalmente, Toby sale con buenas noticias: el bebé nació prematuro por cesárea y está en una incubadora; Kate se encuentra en recuperación.

La familia respira tranquila pero aún tienen el reto de reparar todo lo que está mal con sus relaciones familiares:

Randall y Beth pasan por una fuerte crisis que apunta hacia el divorcio.

Kevin y Zoe deben lidiar, primero con el alcoholismo de Kevin, con el cual Zoe no tiene tanto problema porque ama a Kevin, pero él sueña con ser padre y los hijos son un NO rotundo para ella.

Tess no sabe cómo lidiar con su homosexualidad.

Kate y Rebecca tendrán que sanar su relación en medio de la dura tarea de aprender a cuidar a un bebé prematuro.

El último capítulo nos vuelve a llevar al futuro para revelarnos que, aparentemente, Randall y Beth siguen casados; Kevin tiene un hijo y una casa muy lujosa; Toby no parece seguir con Kate, y Rebecca es esa “ella” misteriosa a quien ahora vemos postrada en una cama con Alzheimer y a su costado en vez de encontrarnos con Miguel, es Nicky quien vela por ella.

Al final, las incógnitas se resuelven, pero la tercera temporada nos deja con nuevas preguntas que, para resolverlas, tendremos que esperar  hasta septiembre.

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