Les compartimos esta reseña negativa de la serie, sin embargo, a nuestro colaborador Daniel Villamil le gustó, puedes leer su reseña aquí.

por Hugo Juárez

Este 15 de marzo se estrenó en Netflix la antología animada Love, Death & Robots, producida, entre otros, por David Fincher, viejo amigo de la plataforma gracias a House of Cards, una de sus primeras producciones originales.

Los 18 cortos animados de Love, Death & Robots cuentan cada uno con un argumento original y su propio universo (hasta donde se sabe), pero lo que más llama la atención es que mezclan diversas técnicas de animación para contar historias que no siempre tienen que ver con la ciencia ficción o con la tecnología, sino también con la fantasía, temática que de hecho es la que predomina.

En esta antología vemos historias tan variopintas como aquellas que tratan de criaturas usadas para ganar torneos de luchas con la mente, robots vacacionistas que llegan a tomarse selfies a las ruinas de una ciudad humana después del apocalipsis, mechas que ayudan a granjeros a proteger sus tierras, vampiros a-la-Castlevania, yogures superinteligentes, leyendas chinas y licántropos al servicio de los Marines, entre otras.

El estreno de Love, Death & Robots estuvo rebasado de expectativa por muchas razones como el involucramiento de Fincher, pero sobre todo porque comenzó a correrse el rumor de que sería una especie de “prima hermana” de Black Mirror potencializada por las prácticamente infinitas posibilidades que brinda la animación, como los japoneses nos lo han demostrado en decenas de películas emblemáticas como Akira, Ghost in the Shell o cualquiera de Hayao Miyazaki.

En fin, el hype era altísimo y, como suele suceder en este tipo de casos, el producto final no quedó nada cerca de cumplir todas sus promesas. Empecemos por el argumento de los cortometrajes: personalmente creo que una de las características más importantes de la ciencia ficción, además de sus formalidades como género, es la reflexión y el planteamiento de cuestiones morales que apelan a la contemporaneidad.

Desde mi punto de vista, la buena ciencia ficción es aquella que te hace pensar en el presente. En el caso de Love, Death & Robots, casi ninguno de sus argumentos llega a tales profundidades, de hecho la mayoría se quedan en lo superficial, con anécdotas simplonas y situaciones intrascendentes. Las salvedades a esto son, posiblemente, “Beyond the Aquila Rift” y “Zima Blue”, este último, desde mi perspectiva, el mejor corto de la antología en todos los niveles (argumento, técnica, reflexiones, ¡es genial y te va a recordar mucho a Aeon Flux!), seguido de “Fish Night”.

Luego tenemos los “homenajes” a múltiples fuentes como, sólo por mencionar algunos ejemplos, los videojuegos, por supuesto (Resistance: Fall of Men, Castlevania, The Order) y los mechas; clichés del género tipo Akira y Blade Runner (¡mucho Blade Runner!); grandes clásicos como Godzilla o La guerra de los mundos; y algunas otras “referencias” más contemporáneas como Stranger Things, Cloverfield y un gran y muy evidente “homenaje” a Gravity de Cuarón.

Mención aparte merecen el plagio a un argumento de “La casita del horror” de Los Simpson y “La sombra” de Black Mirror, presente en forma de sonido al inicio de cada episodio, antes del título.

Para su antología, Fincher contrató a algunos de los mejores estudios y directores del nicho, como Jerome Chen, Tim Miller (ambos nominados al Oscar) y Robert Valley, y SE NOTA, ya que lo más rescatable de Love, Death & Robots es, sin duda, la calidad de sus técnicas, que si bien unas brillan más que otras, todas sirven para demostrar el enorme potencial que tienen la animación, por un lado, y los cortometrajes, por el otro, como conducto para contar grandes historias donde el único límite es la imaginación. Esto ya nos lo han demostrado una y otra vez los japoneses y otros maestros europeos, pero la animación occidental necesita cosas como esta antología para mostrar que en este hemisferio también se pueden hacer cosas fantásticas fuera del tradicionalismo cada vez menos sorprendente de Pixar y la fórmula desgastada de Disney (Spider-Man: Into the Spider-Verse ya fue un primer gran intento por salirse de la caja).

Por cierto que el estilo de la ganadora del Oscar a mejor película animada en 2019 está muy presente en “The Witness” de Alberto Mielgo, quizá el mejor corto de toda la antología, técnicamente hablando (porque en argumento es paupérrimo y predecible): se trata de una obra maestra de la animación que debes ver más de una vez, nada raro considerando que Mielgo justamente trabajó en la más reciente aventura de Spidey.

Pero Love, Death & Robots se queda MUY lejos de Black Mirror. Se trata de un mero experimento de Netflix para ver cuáles de los cortos tienen el potencial de trascender y de generar dinero; donde el humor simplón y los argumentos vacíos sobresalen ante los intentos de reflexiones que están por todos lados pero jamás llegan a brotar; donde no hay nada de love, pero sí conceptualizaciones übersexualizadas de la mujer (y es terrible porque pasa en varios cortos); donde la death es banal; donde los robots dan risa y donde la ironía sólo brilla en “When The Yogurt Took Over”.

Es una antología con un estuche hermoso y brillante, pero sin alma. Como parte del género fantástico está meh, pero si tuviéramos que evocar a un gran referente de la ciencia ficción, podría decirse que es como Ghost in the Shell, pero el puro shell, sin nada de ghost.

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