por Montserrat Pérez Bonfil

Leaving Neverland, el perturbador documental que está dividiendo las opiniones sobre el Rey del Pop, llegó a las pantallas de América Latina este sábado 16 a través de la cadena HBO.

El director Dan Reed ha causado revuelo entre fans y detractores de Michael Jackson al presentar los testimonios de James Safechuck y Wade Robson, quienes aseguran haber sido abusados sexualmente por el cantante durante su infancia.

Partiendo de las escalofriantes descripciones sobre los abusos que Safechuck y Robson dicen haber sufrido, Reed construye un documental de 190 minutos dividido en dos partes que, a pesar de ser el típico talking heads (cabezas parlantes), ilustrado con fotografías y videos, lo que hace que la cinta deje helado a quien la ve es que mientras estos dos chicos describen a detalle lo que les ocurrió de pequeños en la cama del cantante, uno imagina y elucubra sobre el cúmulo de víctimas que sufrieron la misma suerte.

Poco a poco, se nos presenta la relación que Robson y Safechuck sostuvieron con Michael Jackson durante su infancia. James conoció al cantante después de hacer un comercial de Pepsi a principios de los años 90 y, a pesar de que el pequeño de apenas diez años no era súper fan de Jackson, hizo una audición de baile tras la cual su familia inició una relación de amistad muy cercana al cantante.

Michael es descrito por los entrevistados como una persona sumamente dadivosa pero solitaria que frecuentaba la casa de los Safechuck y que aunque ya estaba en sus veintitantos, jugaba con James como si él mismo tuviera diez años.

La madre de James describe cómo Michael se volvió un hijo más para ella y cómo la primera vez que el cantante le pidió permiso para dormir con James, ella se negó por considerarlo inapropiado. Pero Michael siguió desplegando sus encantos e invitó a la familia a una gira por Europa. Obviamente, Jackson absorbía los gastos y los Safechuck se hospedaban junto al cantante. En algún momento del viaje, Michael volvió a proponer dormir con James para poder pasar más tiempo jugando; en esta ocasión a la madre le pareció que no tendría nada de malo y en ese momento la pesadilla disfrazada de romance comenzó para James.

Por otro lado, la historia de Robson inicia en Australia, su país natal. El pequeño Wade de cinco años es el fan número uno de Michael Jackson, ha estudiado sus pasos y baila prodigiosamente frente al televisor imitando a su ídolo, hasta que un buen día por fin conoce al Rey del Pop en un concurso de baile. Michael queda encantado con el pequeño y le dice a su madre que cuando vaya a América no dude en llamarlo.

Tiempo después, la familia Robson viaja a EUA y la madre de Wade hace hasta lo imposible por localizar a Michael. Cuando finalmente lo logra, el cantante los invita a su rancho Neverland en California, al día siguiente, Michael propone a Wade quedarse con él. Los Robson tenían planeado conocer el Gran Cañón, pero la madre, a pesar de haber conocido a Jackson apenas un día antes, accede a que Wade se quede una semana entera en Neverland.

Sin comunicación con su familia, el pequeño Wade, de apenas siete años, es introducido, de manera progresiva, a la masturbación, la pornografía y otro tipo de actos sexuales por parte de Michael Jackson, estableciendo una profunda pero confusa relación amorosa en la que el abuso era el pan de cada día.

Tanto James como Robson describen actos sexuales y de seducción muy parecidos realizados por parte de Jackson y dejan abierta la posibilidad de que Jackson ubiese abusado de un gran número de niños entre los que figura el nombre de Macaulay Culkin.

Entre las muchas cosas que se han dicho sobre el documental, destacan los fervientes fans y familiares de Jackson, quienes aseguran que Michael era una persona que amaba a los niños, incapaz de realizar las atrocidades que Robson y Safechuck describen, de hecho, en Londres se inició toda una campaña en contra de la supuesta difamación del cantante que se hacía en Leaving Neverland.

Por otro lado, hubo reacciones en contra del cantante como la de Matt Groening y los productores de Los Simpson, quienes decidieron dejar de difundir el capítulo en el que Jackson da voz a uno de los personajes. Además, algunas estaciones de radio en Nueva Zelanda y Canadá han vetado la música de la leyenda del pop y el Museo de los niños de Indianápolis quitó los objetos que tenían de Michael Jackson en exhibición.

A pesar de que han aparecido inumerables videos en Youtube que tratan de comprobar la falsedad del documental de Dan Reed, no hay que perder de vista que Leaving Neverland lo que hace es mostrar el testimonio de dos chicos que aseguran haber sido abusados durante años por la que fuera, en su momento, la persona más famosa del mundo, y queda en el espectador decidir si cree o no en dichos testimonios.

En lo personal, no puedo sino pensar que tanto Robson como Safechuck fueron abusados por un hombre solitario y psicológicamente perturbado que cegó a sus familias con su personalidad para poder sostener relaciones amorosas con los chicos, casi como noviazgos, que cuando se terminaban porque llegaba otro chico a ocupar su lugar, los pequeños no sólo quedaban confundidos y asustados, sino también con el corazón roto y con la ilusión de, en algún momento, recuperar la atención y el cariño del hombre al que ellos amaban.

Muchos se preguntan cómo los chicos podrían amar a Jackson si les hacía daño y es que ahí es donde los que creemos que Safechuck y Robson dicen la verdad conocemos la manera en la que actúan los abusadores de este tipo: Jackson enamoró a los pequeños, los hizo sentir especiales al grado que parecían estar en una relación de noviazgo con el cantante y eran —por el tiempo que les tocaba— el centro de atención de la estrella del pop más amada a nivel mundial. Es evidente que los chicos no sabían que estaban siendo abusados y, al mismo tiempo, ambos afirman que Jackson les metía miedo, advirtiéndoles que si le decían a alguien, sus vidas y la de él estarían acabadas.

Por otro lado, por más que se apele a las pruebas de los dos juicios en los que Jackson fue absuelto, nadie puede saber qué pasaba detrás de la puerta cuando se cerraba y lo que sí levanta sospechas es por qué un hombre adulto querría dormir con niños pequeños.

Es verdad que han pasado muchos años desde que ocurrieron los supuestos hechos; es verdad también que, años atrás, tanto Robson como Safechuck declararon no haber sido abusados por Jackson, y es verdad que Jackson no puede defenderse, pero las justificaciones de los chicos y la manera en la que cuentan lo ocurrido es tan contundente que nos convencen casi de inmediato de la veracidad de sus historias. Ojalá que este documento sirva para ayudar a que otras víctimas —no sólo de Jackson— logren denunciar a sus abusadores.

Reed ha declarado que existe la posibilidad de que realice una secuela del documental, presentando los testimonios de Jordan Chandler y Gavin Arvizo, las dos víctimas que presentaron acusaciones contra Michael en el pasado, pero esto sólo ocurrirá si los dos chicos acceden a declarar.

 

1 reply
  1. Leonila Torres
    Leonila Torres says:

    Como siempre! Un excelente trabajo de redacción! Ya te extrañaba! Coincido contigo acerca de tus impresiones personales! Muchas muchas Gracias

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