Infiltrado en el KKKlan, lo nuevo de Spike Lee

por J.A. Zandi

La nueva cinta de Spike Lee, Infiltrado del KKKlan (BlacKkKlansman, EU, 2018) se basa en acontecimientos verídicos en el estado de Colorado durante la década de los sesenta donde John David Washington interpreta al detective Ron Stallworth, el primer negro en unirse al cuerpo policiaco de Colorado Springs.

El detective tiene que batallar con el racismo dentro y fuera de la policía, pero su destino cambia por completo cuando responde a un anuncio en un periódico del Ku Klux Klan (KKK) y, haciéndose pasar por un blanco racista por teléfono, logra infiltrarse en la organización con ayuda de sus colegas policías.

Adam Driver (Force Awakens, The Last Jedi) interpreta a Flip Zimmerman, compañero judío de Ron, que se hace pasar por el hombre blanco de la llamada ante la comunidad de los miembros del clan.

Infiltrado del KKKlan es una reseña del ambiente político y racial actual en los Estados Unidos, pero con sede en los años setenta. La película, además de demostrar la mentalidad y el rencor de los supremacistas blancos, muestra cómo Roy lucha contra el racismo, pero tiene que ocultar que es policía a Odetta (Damaris Lewis), la chica de quien está enamorado. Ella es activista política y ser policía significa formar parte del sistema represivo contra de la comunidad negra en el país.

Spike Lee experimenta con la narrativa de una manera interesante: hace montajes que se interrumpen con la trama de los personajes para meter secuencias relacionadas con la historia del racismo y el odio en el país.

La película abre con un decrépito anciano blanco, el doctor Kennebrew Beauregard (Alec Baldwin), quien ignora la cuarta pared para proclamar un monólogo espeluznante al espectador, usando pietaje de escenas históricas, ataca la manera en que los judíos en el poder, pronuncian e imponen leyes para volver el país “café” y aplastar a los WASPs (Anglosajones blancos y protestantes). Este personaje, que parece un Coronel Sanders, no reaparece en la película de nuevo, pero su corta presencia deja claro que Spike Lee no seguirá el modelo de la narrativa aristotélica.

En una de las secuencias mejor realizadas de la película, se yuxtaponen dos eventos: en uno vemos cómo el KKK admite nuevos miembros, y en el otro, un anciano relata a activistas universitarios cómo una chusma de blancos linchó a un negro acusado de violación hace décadas. El primero refleja un fanatismo ciego e ignorante, oculto detrás de un discurso que busca la negación del otro y de la realidad. El otro habla la crueldad, aquella que sólo puede ser concebida por los seres humanos; aquella que se hace pasar por justicia que sólo los iluminados imponen.

Gracias a su inteligencia y carisma, Roy se gana la amistad del jefe del clan a través de sus conversaciones telefónicas, entonces Flip es enviado para infiltrarse y, eventualmente, llega a estar en contacto con el Gran Mago (Topher Grace), quien ostenta el rango máximo del KKK y de quien Flip podría obtener evidencia para llevar al clan a juicio.

Pero no todo es miel sobre hojuelas para los detectives, ya que el jefe de policía no está muy entusiasmado con la investigación, y los miembros del KKK desconfían del carismático Flip.

Dado que la cinta está basada en una investigación de la vida real, el desenlace es amargo a pesar de que Ron y Flip logran desquitarse con los supremacistas blancos.

A manera de epílogo, Spike Lee une los eventos ocurridos en el pasado con pietaje del actual presidente de los Estados Unidos.

La cinta se estrena el próximo 14 de diciembre en México.

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