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13 Reasons Why: Al final, todo cuenta

13 Reasons Why se estrenó a través de Netflix generando un gran revuelo entre los suscriptores de dicho servicio de streaming. La serie refleja desesperación, impotencia, soledad; todo como parte de una guerra silenciosa que vive una niña de 17 años. Una joven que decide terminar su vida. Y la única forma de desentrañar el misterio es poniéndole play.

Clay Jensen (Dylan Minnette) está confrontando la perdida de Hannah (Katherine Langford) cuando recibe en casa una caja con siete casetes grabados por ella. En estas cintas Hannah relata las 13 razones, una por cada lado, por las que decidió suicidarse. Las reglas son claras: escúchalas todas y después pásalas a la persona protagonista de la siguiente grabación después de la tuya. Es decir, si la caja está en tus manos, una grabación estará dedicada a ti, y de alguna manera eres culpable de su muerte.
Esta es la premisa de la que parte la serie original de Netflix, producida por Selena Gómez (quien también realizó la canción “Only You” para musicalizar los episodios) y basada en un libro escrito por Jay Asher en 2007.

El show desenreda las repercusiones del bullying entre estudiantes; agresiones que se muestran en sus diferentes formas. Acá no hay cicatrices físicas que se curen con un poco de pomada sino fracturas que quiebran la integridad de las personas. No sólo son palabras que deforman tu físico ni acciones que corrompen tus días, encontramos también la falta de empatía con otro ser humano, o fotos que parten de una broma y terminan siendo un juicio.

La serie se convierte en una especie de válvula de escape para el espectador. Es sencillo visualizarte en las situaciones que aquí se desarrollan. El trabajo te invita a reflexionar sobre un problema actual muy grave que es necesario erradicar antes de volverse algo intratable, y para muestra un botón: según datos revelados en el marco del cuarto Congreso sobre Mobbing y Bullying realizado el año pasado, el 60% de suicidios en menores de edad en México son por bullying.

La adaptación que realizó Brian Yorkey —ganador del Tony en 2009 y del premio Pulitzer en 2010—, logra mantenerte atento los 13 episodios generando esta sensación de querer seguir viendo más, a pesar de que cada episodio dura entre 50 y 60 minutos, sin que alguno llegue a saturarte. Las actuaciones son dignas de mencionarse pues a cuadro se realizan escenas muy fuertes, violaciones por ejemplo, que incluso podrían quebrar a actores con trayectorias más largas.

13 Reasons Why es una serie recomendable. Quedan por ahí algunos hilos dramáticos que prometen ser revelados en una segunda temporada. Netflix demuestra una vez más que teniendo una buena historia, buenos escritores y grandes actuaciones puede presentar un trabajo de alta calidad. Sí, esta historia va más allá de sólo conocer el porqué una niña de 17 años se quita la vida. ¿Quieren saber más? La única forma es poniéndole play.

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