La décima edición de la Feria Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM) fue un foro de discusión de ideas sobre los tiempos actuales. Del 5 al 15 de marzo: miradas surreales, ritmos psicóticos, ideas empoderantes, conjunciones caóticas y gritos de justicia hicieron reflexionar a los asistentes sobre el presente, el pasado y el futuro, todo desde el séptimo arte.
La proyección musicalizada de la Edad de oro (Francia, 1930) dio inicio a las actividades. Una cinta muda que explota el concepto del surrealismo cinematográfico salido de las mentes de Luis Buñuel y Salvador Dalí en la que nos muestran a dos amantes lujuriosos apartados por la sociedad.
Igual de surreal aunque más abstracto fue UnStumm: un encuentro internacional entre imagen y sonido. ¿Cómo describir esta experiencia? Imagen y sonido son creados al mismo tiempo, improvisados, si se quiere ver así, nacidos del caos, pero en perfecta armonía. Imágenes digitales y analógicas, juegos de luces, viento, guitarras, violines coexistiendo para crear un momento irrepetible de desorden y diálogo.
Destacó también el estreno de Juana de Arco (Francia, 2019), cinta que relata los últimos días de la heroína después de ser alejada de la mano de Carlos VII —rey de Francia a finales del siglo XV—. La película, de la mano de la estoica actuación de Lise Leplat, acierta al dejar en evidencia cómo Juana de Arco fue glorificada y luego satanizada con fines políticos.
Por su parte, la proyección de Ema (Chile, 2019) de Pablo Larraín fue, quizá, el momento estelar de FICUNAM. La presencia de Gael García Bernal y Mariana Di Girolamo —los protagonistas— engalanó la presentación de esta desafiante película. La historia rompe tabúes sobre los modelos familiares y retrata a una mujer (Mariana) que al ritmo de reggaetón da rienda suelta a su sexualidad después de distanciarse de su esposo (Gael). La relación se deteriora a raíz de que la pareja adopta a un niño para después regresarlo.
El tango del viudo y su espejo deformante (Chile, 2020), es la versión terminada de una película que se empezó a realizar en 1967 por el chileno Raúl Ruiz. Su compatriota, Valeria Sarmiento, viene a concluir esta historia sobre un hombre atormentado por el fantasma de su difunta esposa. Los giros de la trama hacen dudar al espectador sobre la salud metal del protagonista y la veracidad de lo que éste ve: una esquizofrénica experiencia.
Y de la locura pasamos a la lucha por la verdad y la justicia capturada por el artista audiovisual Ai Wei Wei en su documental Vivos (México, 2020). Las islas del campus central de la UNAM recibieron a algunos padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, quienes tras emotivas palabras presentaron el filme que recoge los testimonios de los familiares desde los hechos anteriores al 26 de septiembre de 2014, pasando por la construcción de la verdad histórica, hasta llegar a la actualidad, en la que la búsqueda de los jóvenes continúa.
En conclusión, fue una edición emotiva y diversa en la que una vez más la UNAM demostró ser caldo de cultivo para ideas diferentes de hacer cine; ideas para lidiar con esta realidad cada vez más complicada de abordar.
