Esta reseña contiene algunos spoilers

por Fausto Ponce

Basada en el personaje creado por Ricardo Cucamonga, la cinta Cindy la regia es una comedia con algunas buenas puntadas y chispazos que buscan romper con algún molde conservador de la cultura mexicana, sin embargo, se queda corta en cuanto al desarrollo de la historia y los personajes, por lo que no alcanza a ser una película sobreasaliente.

Cindy la regia, dirigida por Catalina Aguilar Mastreta y Santiago Limón, gira en torno a Cindy (Cassandra Sánchez Navarro), una joven adinerada de Monterrey, bueno de San Pedro Garza García, quien huye de su ciudad porque no se quiere casar con su prometido de toda la vida; es decir, tiene dudas sobre dar ese paso que se supone que toda mujer como ella debería de dar. Estas dudas las expone a sí misma cuando se ve en un espejo, en un juego interesante que se usa, lamentablemente, de manera irregular.

Totalmente confundida, Cindy se refugia con su prima Angie (Regina Blandón) en la Ciudad de México, quien la acompañará en una especie de búsqueda por encontrar quién es Cindy y qué es lo que quiere.

En este viaje, Cindy se reencontrará con su abuela (Isela Vega), quien dejó a su abuelo hace mucho tiempo porque la vida matrimonial le asfixiaba. También conocerá a Mateo (Giuseppe Gamba), un fotógrafo liberal, de mente abierta con quien tendrá un coqueteo tipo “pareja-dispareja”, pero no muy bien logrado.

El planteaminto inicial resulta correcto: una “niña bien” que de pronto descubre que la vida que está viviendo no necesariamente es la que quiere, pero tampoco sabe muy bien hacia a dónde ir. Así pues, para romper su burbuja viaja a la Capital del país, en donde descubrirá que existen muchos moldes y uno puede decir en cuál encaja mejor. Todo bien hasta aquí.

El problema es que el desarrollo de la historia está lejos de ser óptimo: Cindy encuentra poca resistencia al llegar a la Ciudad de México, y la gente que no entra en el molde del deber ser —es decir, lo que le han dicho a ella que debe ser—, no la confronta en lo absoluto: todo lo absorbe como si fuera algo normal. ¿Cómo? ¿Pues no se supone que es una joven cuyo estilo de vida rico y conservador la mantiene en un mundo lejano a la realidad?

Como Cindy es una hija de papá y mamá —ellos la mantienen—, en la Ciudad de México debe trabajar; sus padres no están dispuestos a mantenerla ya que se fue sin su consentimiento. Y es aquí donde pensaríamos que podría vérselas un poco negras, pero no… Cindy cae parada como asistente de una revista importante dirigida por la locutora Martha Debayle (que se interpreta a ella misma).

Cindy no sufre su inexperiencia, todas sus propuestas son atinadas y de inmediato se convierte en un elemento valioso para la empresa y hasta hace buenos amigos, y consigue un hombre exitoso con quien salir, y de paso medio coquetea con Mateo (el fotógrafo de la revista).

En la situación anterior, Cindy tampoco se ve confrontada por nada. Y menos cuando su prima le dice que es lesbiana, cosa que todos como espectadores ya nos habíamos dado cuenta, menos la protagonista. Cindy, al recibir la noticia, no se escandaliza o muestra alguna señal negativa.

Los problemas de Cindy llegan casi al final de la cinta por un par de imprudencias, algo que resulta un poco inusual porque su personaje no se había caracterizado por ser de esta manera. Uno de ellos está relacionado con el tema laboral, que incluso podría ser discutible, y el otro está relacionado con su prima, cuyos efectos llegan a ser devastadores.

En ambos casos, esas imprudencias son elementos circunstanciales que no se relacionan con los vicios de caracter del personaje, o al menos no está muy claro en el cinta. Entonces, casi de la nada, Cindy tiene que moverse para resarcir sus problemas.

En fin, al final Cindy encuentra el equilibrio sin que esto signifique que sepamos qué es lo que Cindy quiere para su vida: ¿Desea casarse? ¿Desea ser una ama de casa? ¿Desea ser una influencer? ¿Desea tener una relación abierta?

Quién sabe… sólo sabemos que Cindy regresa a su antigua vida pero no nos dicen de las particularidades de su decisión, lo cual parece ser un movimiento poco arriesgado, es decir, ya se había hablado en la cinta de diversidad, de mujeres que no quieren seguir el guion que la sociedad les impone, pero no son capaces de decir con todas sus letras qué implicaciones tiene que Cindy se regrese a Monterrey (San Pedro Garza García).

¿Tuvieron miedo que el discurso planteado a lo largo de la cinta fuera contradictorio? Claro, a menos que Cindy haya regresado a San Pedro para vivir una vida que ella se forjará sin tomar en cuenta lo que dicta la sociedad. No sabemos. No está claro.

Al final, hay algunos chistes que funcionan, y el discurso de romper con paradigmas establecidos le da puntos extra, pero ambos elementos son insuficientes para hablar sobre una estupenda comedia comercial.

Cindy la regia es una comedia comercial bastante regular.

3 replies
  1. Leonila Torres
    Leonila Torres says:

    Pos la verdad te portaste muy generoso al decir que es una comedia regular! Yo te doy las Gracias por evitarme la pena y las ganas de verla! Excelente trabajo como siempre!

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    • Adrián
      Adrián says:

      ¿Por qué consideras que se portó generoso al decir que es una comedia regular si ni siquiera has visto la película? ¿cómo sabes que es peor? Si te evitaste la pena y las ganas de verla, evítate también la pena y las ganas de criticarla.

      Responder

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