por Pascual Morones

James Cameron, quien dirigiera y escribiera Terminator (1984) y Terminator 2: el juicio final (1991), vuelve como productor en Terminator: destino oculto y junto con él, los elementos necesarios para presentar un gran cierre para esta trilogía.

NOTA: Esta reseña NO contiene spoilers.

¿Por qué hablamos de trilogía si esta cinta es la sexta bajo el sello de Terminator? Porque el regreso de Cameron que lo que vimos en La rebelión de las máquinas (2003), La salvación (2009) y Génesis (2015) quedara borrado para que Destino oculto (2019) se convirtiera en la secuela directa de los sucesos de El juicio final.

La cinta narra la historia de Dani (Natalia Reyes), quien un día sale a trabajar junto a su hermano Diego (Diego Boneta) y son atacados por un Terminator Rev-9 (Gabriel Luna). Grace (Mackenzie Davis), mitad humana mitad máquina, es enviada para protegerla y en la huida, cruzan su camino con Sarah Connor (Linda Hamilton) quien se dedica a cazar Terminators. La historia toma un rumbo interesante cuando el único que puede ayudarlas es un Terminator T-800 llamado Carl (Arnold Schwarzenegger).

La cinta parte de un gran acierto pues, cual J.J. Abrams en El despertar de la fuerza (2015), imita el modelo de las dos primeras cintas de la saga: una máquina es enviada para cuidar a una humana de otra máquina que quiere asesinarla por representar un riesgo al futuro del que vienen. Abrams adapta  la trama al presente para lograr una película funcional que corre tan bien como sus predecesoras.

El director, Tim Miller (Deadpool, 2016), toma el proyecto en sus manos para desarrollar la historia al estilo que le agrada y aprovecha la tecnología actual para crearla. Las escenas de acción están muy bien desarrolladas, el uso de la animación, sobre todo en Grace y los Terminator, está a la altura y los puntos de comedia están tratados con un humor inteligente (como en Deadpool) sin caer en el chiste tonto o escatológico.

Las referencias a las dos cintas dirigidas por Cameron están presentes todo el tiempo por lo que tu punto nostálgico saldrá de la sala complacido al vincular las cosas que estás viendo a cuadro con tus recuerdos sobre aquellas películas y sí, el momento “I’ll be back” en Terminator: destino oculto es un golpe director al corazón.

Ahora, si eres de las personas que no tienen ni idea de la saga de Terminator, puede que de todos modos encuentres que es una película muy entretenida que se cuenta por sí sola, es decir, los puntos recuperados de sus predecesoras son abordados y explicados claramente sin dejar cabos sueltos. La única diferencia es que al terminar, tan solo verás el fin de una película, mientras los fans serán testigos del cierre de toda una saga.

La elección del elenco no pudo ser mejor. Linda Hamilton y Arnold Schwarzenegger retoman sus papeles y, como si no hubiera pasado el tiempo, se desenvuelven como peces en el agua. La inclusión de Mackenzie, Gabriel, Natalia y Diego genera una química que se nota a cuadro, incluso Hamilton comentó cuando presentó la cinta en la Ciudad de México que éste era el elenco de sus sueños.

Terminator: destino oculto muestra el empoderamiento de las mujeres, sin caer en lo absurdo o lo forzado para cumplir, pues acá vemos el desarrollo de una niña que ya no es la que lleva en el útero al salvador de la humanidad, como lo fue Sarah en su momento con John Connor, sino que Dani es el futuro y ella sola es capaz de salvar el presente y lo que está por escribir. No está de más mencionar el papel de Grace pues, por primera vez dentro de la “trilogía”, una mujer es la que vuelve como protectora.

El único negrito en el arroz, como se suele decir, es México. Me explico: la cinta se desarrolla en nuestro país sin serlo. Por cuestiones de presupuesto y seguridad la producción tuvo que recrear las calles de la Ciudad de México en España por lo que se notan falsas y mal montadas. No es que se vea horrible sino que al ser mexicano te das cuenta de que no están realmente ahí, pese a que incluyen detalles interesantes como el transporte público. Termina siendo un intento fallido de CDMX.

Terminator: destino oculto es el claro ejemplo de que se pueden dar cierres interesantes a sagas históricas del cine. No hay que olvidar que, en su momento, Terminator 2 fue la película más cara de la historia y la segunda con más ganancias. La cinta es visualmente interesante, está bien escrita, cuenta con buenas actuaciones y momentos memorables. Un digno final.

 

 

 

 

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