por Leonardo Ponce

La nueva miniserie de HBO, Chernobyl, nos transporta a la Unión Soviética en 1986, donde ocurrió uno de los sucesos ambientales más trágicos en la historia de la humanidad: la explosión de la planta nuclear de Chernóbil localizada en Prípiat (hoy conocida como Ucrania) .

El gran elenco es encabezado por Jared Harris, Stellan Skarsgàrd y Emily Watson, pero también presenta muchas caras nuevas, lo cual añade un elemento de frescura y realidad a la historia.

La serie narra los acontecimientos de la tragedia ocurrida en Chernóbil a través de los personajes que experimentaron de primera mano lo sucedido: las reacciones de los habitantes, la negligencia por parte de las autoridades, los intentos por manejar la crisis y las diversas emociones y reacciones que debieron haber ocurrido ante un hecho tan horrible. Lo anterior hace que el ingrediente primordial en la receta sea una tensión pulsante que nos mira desde el otro lado de la pantalla y que nos acompaña escena tras escena.

Esta tensión acumulada es directamente proporcional a la belleza de la cinematografía de la serie en donde cada detalle del cuadro está perfectamente cuidado, lo que hace que la tragedia que vemos en pantalla sea tan cautivadora que no podamos apartar la vista.

Nuestros ojos ven una danza: hermosas tomas de un fuego consumiendo edificio mientras a lo lejos los habitantes de la ciudad miran el espectáculo sin sospechar que están presenciando un acontecimiento que cambiará radicalmente sus vidas, y a nosotros los espectadores se nos olvida que estamos viendo la recreación de una de las tragedias humanas más horribles de la historia.

En la serie, que tiene lugar en plena Guerra Fría, se siente una lucha ideológica; resulta inevitable sentir que algunos diálogos y personajes son un ataque directo al comunismo. De seguir por este camino, la serie corre el grave peligro de volverse predecible y aburrida aunque honestamente los demás elementos tienen tal fuerza y está tan bien armada que muy probablemente logrará mantenerse hasta el final.

Chernobyl está realizada bajo los altísimos estándares con los cuales la cadena HBO hacen sus contenidos, y llega en buen momento para tratar de llenar el vacío que dejó Game of Thrones. Con una producción costosa y una realización magnífica, la serie (como toda tragedia humana) nos confronta con nuestra realidad y presenta una oportunidad dorada para hacer un balance sobre nuestros defectos y fortalezas como seres humanos y es que es en la confrontación del horror que nuestras virtudes salen a la superficie. Como lo dice el actor que interpreta a Gorbachov en la serie: “Toda victoria tiene un costo”.

 

 

 

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *