por Jerónimo Arellano Zandi

El señor de los susurros era un miembro del consejo privado cuyo poder radicaba en reunir secretos y rumores a través de sus “pajaritos”, quienes le conseguían información de todos los bandos, cosa que le permitió cumplir su objetivo de traer paz y estabilidad al reino.

Varys, el eunuco, sin ser nativo de Westeros, hace mucho tiempo logró ser miembro de la élite que controla el destino de los millones de habitantes del continente y, desde que llegó, sirvió a todos los monarcas, excepto Cersei.

Sobresale de los demás personajes por numerosas razones: no tiene un apellido poderoso ni una fuerza militar tras de él; la información y la forma en que la maneja son sus armas y resultan ser poderosas. Se ganó la enemistad de los espectadores al no ayudar a Ned Stark a escapar de la cruel muerte que sufrió y, desde ese momento demostró que no tenía un sentido de lealtad a las Casas o individuos, sin embargo, se podría decir que la causa por la que luchaba era moralmente superior a la lucha de poder entre los nobles.

En la primera temporada, visita a Ned Stark en la mazmorra para implorarle que obedezca al reino y confiese para evitar que estalle la guerra ya que ésta siempre lastima más al pueblo que a la nobleza. Varys calculaba que si confesaba, sería mandado a servir con la Guardia, pero no consideró que el caprichoso e inseguro rey Joffrey ordenaría la ejecución de Ned y con eso condenaría al reino a más guerra y sufrimiento.

Desde allí, Varys continuó con sus juegos de intriga dentro de la corte, sin que nadie supiera su agenda personal. Eventualmente, crea una dupla Tyrion, quién se percata que es sensato y sin sed de sangre. Eventualmente, decide que el reinado de los Lannister tampoco es benéfico para la paz y se inclina a apoyar a Daenerys después de que Tyrion asesinara a su padre antes de escapar hacia Essos.

Al inicio, Varys ve gran potencial en la Madre de los dragones, pero siempre con cierta reserva. Conoce lo que el poder le hace a las personas y sabe que se requiere mucha fuerza interna para no cometer abusos. Eventualmente, regresan a Westeros para conquistar el trono, sin embargo, el inminente ataque por parte del Rey de la Noche les obliga a enfocarse en la defensa de Invernalia.

Varys ya no puede sino pensar que las reacciones de Daenerys son viscerales: la ejecución de los Tarly fue desmedida, pensamiento que comparte con Tyrion. Varys siempre fue leal a su noción de paz y estabilidad, por eso cuando se entera que Jon es el auténtico heredero al trono, decide tomar cartas en el asunto.

Al final, la ejecución del eunuco es desgarradora. Momentos antes de ser sentenciado, una de sus espías lo visita y le comenta que tiene miedo, a lo que él le responde:  “a mayor riesgo, mayor ganancia…”

Varys escucha los pasos de los soldados y discretamente guarda sus últimas cartas, sabe que llegó su hora. Lo guían hacia un lugar abierto bajo las tinieblas de la noche. Jon Snow y Tyrion están presentes, pero el verdugo permanece oculto en la oscuridad. El enano se disculpa con el eunuco, quién sólo le responde: “Espero estar equivocado, en verdad lo espero…”

Una advertencia a los demás del porvenir. Segundos después, emerge de la oscuridad el dragón, que  abre sus fauces y condena al señor de los susurros a las llamas.

 

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