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Un soundtrack bohemio e increíble

por Concepción Moreno

Bohemian Rhapsody, la película dirigida por Bryan Singer sobre la vida de Freddie Mercury, el cantante de Queen, es una de las cintas más esperadas del año por millones de fans en todo el mundo.
Igual de esperado es el soundtrack de la película. Y es exactamente todo lo que los fans podríamos esperar: las canciones clásicas en una especie de hit parade y como regalo, la actuación completa de Queen en el Live Aid, aquel festival mítico de 1985 que reunió a todos los pesos pesados del rock.

El disco de la película abre con buen humor: la fanfarria clásica de la 20th Century Fox interpretado con las florituras propias de la guitarra de Brian May.

Canciones como “Somebody to love” y “Keep yourself alive” (el primer sencillo de Queen, que aquí aparece en una versión en vivo que es una gema; lsd versiones en vivo que aderezan la producción son todas fantásticas) abren la sinfonía. Revisada, está una versión operística, y al mismo tiempo suave, de ”Doing all right”. “Love of my life” coreada por una multitud es conmovedora.

En general, el soundtrack de Bohemian Rhapsody es una fiesta. Una celebración de la vida valiente de Freddie Mercury, un icono generacional que no pudo morir de manera más ochentera: de sida.

La versión de “Killer queen” es una delicia, la versión clásica pero con detalles nuevos que van sorprendiendo al fan y que también sirven para darle sabor suficiente para que el no iniciado que apenas se acercará a Queen, gracias a la cinta de Bryan Singer, salga de la sala de cine cantando y bailando.

¿Cuál es el encanto de la banda? No sólo son los instrumentos virtuosos ni la voz y la teatralidad propias de Mercury. Las canciones de Queen parecen pertenecer a un corpus dramático mayor, como si cada una fuera contando el pedazo de una historia que continúa de disco a disco. Son, pues, una noche en la ópera, como se llama precisamente el disco más célebre de Queen.

El soundtrack, aunque muy completo (y, precisamente, será una joya en la corona de los fans completistas), deja algunas dudas. Sabemos que Freddie Mercury sabía de su enfermedad desde los años ochenta. ¿Cómo mantenía la alegría al cantar durante el Live Aid? ¿Dónde está el dramatismo de la muerte que lo fue acorralando de a poco hasta destruirlo?

El disco, como dije hace un par de párrafos, tiene varias versiones en vivo. Hubiera sido muy adecuado incluir una versión en vivo de “Bohemian Rhapsody”, pero los productores, Brian May y Roger Taylor, prefirieron incluir la versión que el mundo conoce y celebra.

Una gran ovación abre la versión en vivo de “Now I’m here” en vivo desde en un épico concierto en el Hammersmith de Londres. La canción suena con un Freddie en toda su gloria. Podemos imaginarlo vestido de rey y con el puño derecho en alto, la efigie del rocker más hijo de Broadway que ha existido. Si Mercury hubiera cumplido su destino completo, estaría componiendo musicales.

De manera dramática, el soundtrack termina con “Show must go on”, el último éxito de Queen con Freddie Mercury. Reconozcámoslo: Freddie Mercury era Queen, aunque la banda siga girando ahora con Adam Lambert como frontman.

Apreciaciones aparte, el soundtrack de la Bohemian Rhapsody es un disco ideal para enamorarse de uno de los grupos más emblemáticos de la historia del rock.

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