El legado del diablo: Misoginia, machismo y violencia intrafamiliar

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por Fausto Ponce

La historia de posesión demoníaca y culto satánico que vemos en la cinta El legado del diablo, escrita y dirigida por Ari Aster, parece ser tan solo un pretexto para hablar sobre misoginia y machismo, violencia intrafamiliar, crianza y angustia adolescente.

La película gira en torno a una familia integrada por Annie (Toni Collette), la madre; Steve (Gabriel Byrne), el padre; Peter (Alex Wolff), el hijo adolescente, y Charlie (Milly Shapiro), una niña de 13 años.

La historia comienza con la muerte de la madre de Annie, quien deja a la familia una pesada carga y muchos misterios, y es que lo que Annie no sabe es que su madre estaba metida en “cosas” de ocultismo que pondrán en peligro a su la familia o, más bien, que la han puesto en peligro desde hace años.

Estableciendo el contexto anterior, y más allás sobre las inconsistencias narrativas, hago unos apuntes sobre los temas de fondo de la historia.

Misoginia y machismo

La misoginia y el machismo se encuentran en aquello que escondía la madre de Annie: ella era parte de un culto dedicado al demonio Paimón, el Rey del infierno, una entidad a la cual ella y su grupo intentaban traer a este mundo para que reinara sobre ellos, y para eso era necesario que dicha entidad pudiera encarnar en el cuerpo de un hombre.

En un principio, la madre de Annie, reina del culto, había elegido el cuerpo de su hijo para que el demonio lo habitara, sin embargo, durante el proceso de posesión, el joven se suicida, mientras el padre de Annie muere durante circunstancias misteriosas. Años después y sin mucha explicación, descubrimos que el espíritu habitó en Charlie, pero como no era un cuerpo adecuado para el ente, el culto debía ir por Peter.

En la cinta no queda del todo claro por qué lo invocan, pero investigando un poco —la descripción de Paimón puede encontrarse en grimorios—, puede suponerse que el demonio es capaz de conceder favores a quienes lo invocan, como prosperidad o conocimiento, por ejemplo. Y debe ser un hombre. El hombre es el centro de toda la historia.

Así pues, es por este espíritu, por este Rey del infierno, por un cuerpo masculino, que se desata esta ola de violencia y asesinatos. Si bien el grupo adorador de Paimón está integrado por hombres y mujeres, parecen ser las mujeres las más activas en este asunto.

El demonio, de escencia claramente masculina, asesina a Steve, interviene para que Charlie muera y se mete en el cuerpo de Annie para que ella misma se autodecapite. Es el hombre quien ejerce la violencia, pero en la historia, el papel de la mujer es de complicidad.

La herencia de la madre de Annie es una herencia maldita.

Steve, el padre de familia, funge como un espectador en el asunto: Annie le pide ayuda porque cree haber descubierto la tragedia que se avecina sobre su familia, y él no le cree, la ve como una loca que está fuera de control.

Violencia intrafamiliar

Si bien es el demonio quien mata a casi toda la familia, hay que recordar que es en principio la madre de Annie quien enciende la llama de todo esto; es ella quien facilita que Paimón entre primero en su hijo varón y que éste se suicide. La muerte de su esposo podría estar relacionada con esto. Y también ella quien llama al espíritu para que habite primero en Charlie.

Posteriormente, Annie tiene varios lapsus en los que externa el odio y frustración hacia Peter. En una ocasión, su sonambulismo la llevó a la habitación de su hijo donde estuvo a punto de prenderle fuego (producto del inconsiente).  En otra ocasión, le confiesa a su hijo que no quería tenerlo y en una tercera vez, explota y confiesa cierto odio hacia Peter y hacia su actitud de adolescente displicente y poco agradecido.

En un segundo plano de análisis, Annie sólo está externando su miedo, inseguridades y frustración, emociones que una madre no debería tener o no debería permitirse tener, pero finalmente, son sentimientos que todo ser humano experimenta. Annie parece tener un grito atorado, incrustrado en la garganta.

Steve, por su parte, parece no participar mucho en la crianza de sus hijos, y aunque parece preocuparse por su esposa, se nota incómodo cuando Annie se torna emocional… y ni digamos cuando la crisis aumenta: cuando Annie más lo necesita, cuando la desesperación le llega hasta el cuello, su marido no le cree y amenaza con llamar a la policía y meterla en un psiquiátrico para que le ayuden.

Angustia adolescente

Durante toda la cinta, Peter parece no tener idea de qué es lo que le está pasando. Y sí, como dice su madre, es irresponsable y displicente, y sólo quiere fumar mariguana y estar en fiestas con sus amigos, pero está confundido…  su madre parece odiarlo y no sabe por qué, mientras que su padre no parece ser de mucha ayuda.

Simbólicamente, el ritual de posesión de Paimón, es una especie de rito de paso para Peter, quien está a punto de volverse un hombre… sin embargo, ¿será este hombre demoníaco con sed de sangre?

Peter no lo sabe, y quizá no quiera saberlo… no tiene las herramientas para lidiar con el asunto, con la carga que le ha heredado su abuela, y cuando llega el momento álgido, Peter prefiere suicidarse.

No intentaré extrapolar los temas que señalo en el texto a la vida real, pero sí me parece pertinente decir que el planteamiento de El legado del diablo (Hereditary, 2018) expone puntos importantes sobre la crianza y el rol que jugamos hombres y mujeres en ella, que deben ser cuestionados, o de lo contrario, los patrones de violencia se repetirán una y otra vez, comenzado por nuestro núcleo familiar.

2 replies
  1. Gabriela
    Gabriela says:

    Fausto, neta? Nememes! Es solo una película de terror, no creo debiera ser juzgada de esta forma. Si es así, la mayoría de las películas de este género serían misoginas, machistas y de violencia intrafamiliar. Bah!

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    • Fausto Ponce
      Fausto Ponce says:

      ¿Juzgada de esa forma? Creo que no estás leyendo bien. El mensaje de la cinta es una crítica hacia eso. Y sí, todas las películas del género tienen mensajes similares, es lo que el género permite tratar: Mensajes, actitudes y vicios que resultan espantosos y para hablar de ellos se disfrazan en historias de terror.

      Las películas de Viernes 13 son conservadoras y puritanas y machistas: Las mujeres que sobreviven son aquellas que no se comportan como “cualquier adolescente calenturiento”.

      Responder

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