Este artículo contiene spoilers

por Miguel Ángel Aispuro Ramírez

Annihilation (Alex Garland, EUA, Reino Unido, 2018) es un juego de espejos, un relato de horror enmascarado de ciencia ficción. Subvierte la atmósfera gótica de los esperados bosques oscuros y criaturas invisibles que acechan, cambiándola por un paisaje colorido, iridiscente y monstruosidades a plena luz del día.

La película gira en torno a una base militar del gobierno estadounidense denominada Area X, cerca de la cual se ha detectado una especie de resplandor multicolor. En este contexto encontramos a una pareja: Lena (Natalie Portman) y Kane (Oscar Isaac), la primera una bióloga, el segundo un militar que desapareció en una misión para explorar el dichoso resplandor. La cinta comienza con Lena regresando de una misión en el resplandor, y de ahí nos regresan al pasado, cuando Kane lleva tres años de haber desaparecido.

Cierto día, Kane reaparece en casa de Lena sin recordar nada. La felicidad del reencuentro no dura mucho pues la salud de Kane comienza a deteriorarse rápidamente de tal manera que Lena lo lleva al hospital. En el camino son interceptados por el ejército y son llevados al Área X, donde le explican a Lena dos cosas: por un lado, el misterio del resplandor y por el otro, que su esposo está muriendo. Gracias a los conocimientos de Lena sobre biología es reclutada para ir a explorar el resplandor junto con un grupo de muejeres (el grupo de Kane estaba integrado por hombres).

Durante la misión encontramos que el resplandor habita en un viejo Faro, y que en realidad es una inteligencia incomprensible que ha ido transformando y refractando el ADN de todo el lugar. Ninguno de los que traspasaron la frontera son los mismos, paso a paso, han dejado de ser las personas que eran.

El caso de Lena y Kane es distinto, ambos sufren una duplicación no solo de manera física y literal, sino también en la reiteración del espacio. Kane es una copia imperfecta, un ser originario del área X, tan ajeno al mundo exterior como Lena lo es para el Área X.

En Annihilation  el horror mismo es despojado de la dicotomía luz/oscuridad, al tiempo que propone un enemigo que no es un verdugo o una entidad malvada (el resplandor). La narrativa de la película asume un compromiso con el horror, con lo siniestro freudiano, en especial con lo asociado a la aparición del doble, cuya presencia pone en duda nuestra unicidad.

¿Qué haríamos si encontráramos un duplicado nuestro? ¿Generaríamos sentimientos de empatía o, por el contrario, lo percibiríamos de inmediato como una amenaza? Ser replicados implica, sobre todas las cosas, la demostración práctica de que nuestra existencia es irrelevante y lo banal en creernos únicos, irremplazables y, por extensión, cuestiona el valor singular de la vida. Otra manifestación de la duplicación es espacial: el sujeto vuelve una y otra vez a lugares y situaciones de manera cíclica, ajena a su albedrío.

En el brazo izquierdo, Lena tiene un tatuaje del uróboros: una serpiente negra comiéndose la cola que forma un ocho horizontal, el símbolo del infinito. Es en este símbolo donde reside la clave para comprender el final de la cinta.

—Esta es una célula.— dice Lena a sus alumnos —Como todas, nace de otra célula existente. Por extensión, todas nacen de una célula. Un único organismo en la Tierra, tal vez en el universo. (…) La estructura de todo lo que tiene vida y de todo lo que muere.

Aparece aquí sugerida la hipótesis de la panspermia, la cual sostiene que las primeras formas de vida en la Tierra llegaron en cuerpos celestes y encontraron un territorio a colonizar. Un uróboros narrativo: la entidad que llegó al Área X es el origen de la muerte del mundo tal cual lo conocemos, es un cáncer. Pero, al mismo tiempo, es el origen de una nueva vida, de un nuevo equilibrio que sólo busca, como un tumor, expandirse y no hay maldad en la división celular.

La verdadera conquista del organismo no es a través de la suplantación sino de la simbiosis y la transformación.

—¿Tú eres Lena?—, pregunta el duplicado de Kane en el último dialogo de la película. La respuesta queda en el aire, como esporas.

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