The Alienist: Reseña

por Fausto Ponce

Si tomáramos una pizca de Sherlock Holmes con su Doctor Watson, y los mezcláramos con la serie Mindhunter y le agregáramos un poco de la estética de Penny Dreadful, el resultado sería el thiller policíaco de época The Alienist, una emocionante y oscura historia que gira en torno a la oscuridad de la naturaleza humana y a las heridas de la infancia.

Un alienista, que sería la traudcción al español, era un médico especializado en enfermedades mentales. El término se acuñó en el siglo XIX en un contexto en el que se creía que quienes tenían algún padecimiento mental, era porque estaban alienados, enajenados o apartados de su verdadera naturaleza.

La serie arranca con el asesinato brutal de un niño menor de edad que aparece mutilado en un puente, sin ojos y vestido de mujer. El caso genera especial interés en un alienista, el doctor Laszlo Kreizler (Daniel Brühl), quien se especializa en tratar niños con problemas mentales. La acción se desarrolla en la ciudad de Nueva York a finales del siglo XIX.

Laszlo es informado del suceso inmediatamente después de la policía, así que manda a un amigo suyo, un ilustrador llamado John Moore (Luke Evans) para que haga retratos del occiso. Poco a poco nos damos cuenta que esto va más allá de un crimen pasional o de cualquier robo, sino que es producto de la obra de un asesino múltiple (como se les llamaba en aquella época), ante lo cual, los métodos policiales tradicionales resultaban insuficiente.

Laszlo resulta ser amigo del actual comisiionado de policía, Teddy Roosvelt (Brian Geraghty)  —sí, es ese Roosvelt que posteriormente se convertiría en Presidente de Estados Unidos—, así que se presenta en su oficina para ayudar a investigar el caso. La situacion no hará mucha gracia al Capitán Connor (David Wilmot) ya que, por orgullo no puede permitir que un alienista se lleve el crédito, desacreditando así los procedimientos policiales. Y otro gran detalle, Connor y muchos de sus hombres están sumergidos en la corrupción.

Lo anterior es el princpio de una aventura sumamente oscura que no sólo involucra la búsqueda del asesino sino también echarse un clavado a su retorcida mente, y de paso en la mente de los involucrados, tanto del Dr Laszlo como John Moore, y la secretaria del comisionado, una mujer de clase acomodada llamada Sara Howard (Dakota Fanning).

Sara resulta un personaje interesante: es la primer mujer que trabaja en la policía, y es una mujer sumamente talentosa que fue criada para sobresalir en un mundo dominado por los hombres; obviamente no compite con su fortaleza física sino con su intelecto y tenacidad.

La mente del asesino llevará a los involcucrados a lidiar con sus demonios, al tiempo que deben guardar la compostura para no perder de vista su objetivo policial.

La serie es nos mantiene atado al asiento durante todos los capítulos, pero más allá del suspenso y el drama que vemos en pantalla, la serie consigue llevarnos a reflexionar sobre nuestra propia oscuridad en contraste con la mente retorcida del asesino.

¿Cuál es la diferencia entre él y el resto de las personas “normales”? ¿Está loco o sabe perfectamente lo que hace? ¿Qué herida provocada por los padres fue la que desató su conducta alienada? Éstas son sólo algunas de las preguntas que encontramos gracias al análisis científico de Laszlo. Y de manera terrorífica, comenzamos a empatizar con el asesino y a pensar que, a pesar de sus crímenes, no es ese monstruo que todos creemos sino un ser humano herido…

Y sin embargo, veremos que hay otros personajes en apariencia menos monstruosos, que son capaces de provocar grandes males, como el Capitán Connor o los mafiosos que manejan los burdeles con niños prostitutos. ¿Y qué hay de los que buscan los favores de los menores? ¿Son sólo unos depravados que debemos condenar?

El show está basado en la novela homónima de Caleb Carr, quien realizó una exhaustiva investigación sobre las ideas filosóficas y científicas de la época, para evitar que sus personajes mostraran algún tipo de conocimiento o idea contemporánea. Así pues, por más que sean casi 120 años los que nos separan, los dilemas sobre la maldad y el comportamiento humano son prácticamente los mismo (ah, como también la desigualdad de género y los problemas de corrupción).

Una historia fascinante, llena de sangre, romance, drama y profundidad psicológica que bien vale una segunda temporada, que seguramente habrá ya que existe una segunda novela de Carr que narra una nueva aventura del Dr. Laszlo Kreizler.

 

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