por Diana Chávez Zea

Uno de los ejes que sostienen al K-Pop como el gran fenómeno en el que se ha convertido es el manejo de los idols por parte de las empresas a las que pertenecen.

Las empresas no solo fungen como representantes o productores, prácticamente educan a sus artistas, los reclutan y entrenan desde muy jóvenes en canto, baile, modelaje, conducción de eventos y actuación; cuando un joven es reclutado debe abandonar su hogar para ir a vivir al dormitorio que le sea asignado para que pueda cumplir con el entrenamiento debido, además, se insertará en una nueva especie de familia: sus compañeros de grupo y el personal que se encargue de educarlo en su proceso de conversión a idol. Esta estrategia ha educado ya a varias generaciones del K-Pop y lo sigue haciendo.

Hasta hace poco eran tres las más grandes empresas formadoras de idols conocidas como las “Big 3”: SM Entertainment (Super Junior, Girls Generation, SHINee, EXO, Red Velvet), YG Entertainment (Big Bang, 2EN1, Black Pink, WINNER, IKON), JYP Entertainment (Twice, 2PM, GOT7, Itzy) estas tres dominaban el mercado; a ellas pertenecen muchos de las más grande éxitos del K-Pop.

Cuando un grupo fuera de las Big 3 obtenía fama y éxito difícilmente podía generar algún reconocimiento más para su empresa, algunas como CUBE Entertainmet (BEAST, 4Minute) y Wollim Entertaiment (Infinite, Lovelyz) formaron artista importantes pero no pudieron escalar al grado de las Big 3.

En 2013 una pequeña y muy endeudada Big Hit Entertaiment debutó a su primer grupo (BTS) al que le apostó todo, colocándose incluso en condiciones de desaparecer ya que la banda no generó ningún impacto importante en ese momento con lo cual sus deudas aumentaron.  En teoría, un grupo y una empresa así no tenían el perfil para destacar entre la gran cantidad de artistas que eran producidos a diario en Corea del Sur, mucho menos podrían llegar a ser competencia de las Big 3 y sus artistas. Siete años después la historia es muy diferente.

Big Hit Entertaiment se ha convertido una de las empresas más importantes del K-Pop junto a las Big 3, sus logros han sido tan descomunales que incluso sus cifras financieras han rebasado en ocasiones las de SM, YG, y JYP.

Durante la primera mitad de 2019, Big Hit logró un aproximado de $166 millones de dólares en ganancias totales, un gran crecimiento en comparación con 2018, donde sus cifras alcanzaron $196 millones; en ese 2018, Big Hit superó a JYP, que obtuvo un total de $109 millones, quedando debajo de SM y YG que lograron ganancias de $532 millones y $248 millones respectivamente.

El año pasado Big Hit Entertainment decidió expandir su negocio: adquirió Source Music (Gfriend), creó Weverse  —una app exclusiva donde sus artistas pueden convivir con sus fans—, y debutó a un segundo grupo. Ahora Big Hit se encuentra en negociaciones para adquirir una empresa más, se trata de Pledis Entertainment (Seventeen, Nu’est).

El crecimiento de Big Hit ha sido inigualable en el K-Pop, pues a pesar de manejar solo dos grupos bajo su propio sello, los directivos han sabido buscar nuevas alternativas para obtener ganancias y para aumentar su poder. El imperio de las Big 3 puede ser considerado ahora como Big 4.

Este 2020 parece ser el escenario perfecto para ver más artistas producidos por Big Hit y así generar una mayor competencias en la industria del K-Pop.

0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *