por Paty Rodríguez

La artista chilena Francisca Valenzuela regresa con nueva música después de seis años silencio. Esta vez, tenemos frente a nosotros a La fortaleza, un material salpicado de variadas influencias musicales y cuyo nombre resume perfectamente el tema y el mensaje general de las 14 canciones, todas de un carácter sensual, íntimo y solidario.

La fortaleza es un álbum pop, principalmente, que se destaca por integrar elementos tan diversos como la electrónica, el jazz, los ritmos latinos y pasajes pianísticos particularmente notables.

La fusión entre el pop, el jazz e incluso el rock era ya una fórmula conocida en el estilo musical de Francisca Valenzuela, pero La fortaleza lleva más allá esta capacidad de reinventarse. Podemos darnos cuenta de esto desde que escuchamos “Nunca Quise Herirte”, la canción que abre el disco. Esta pieza funciona como una obertura de vibra solemne gracias a ciertos efectos de sintetizador sobre la voz de Francisca que parece disculparse con un interlocutor que podría ser un antiguo amor o ella misma.

Las primeras dos canciones generan un ambiente alegre: tanto “Héroe” como “Tómame” son piezas enérgicas y bailables, con un pulso llevado por ritmos que coquetean con el reggaetón. Más adelante, nos encontramos con canciones como “Boca”, que también nos invita a levantarnos del asiento, pero de manera distinta: más suave, más profunda, acompañando una vibra mucho más electrónica. Aquí, Francisca Valenzuela le canta al deseo, a la sensualidad y a los sentidos: estas letras dibujan una mujer que toma el control de su placer y sus relaciones.

Podemos encontrar también baladas de tema profundamente amoroso, tales como “Ven a Buscarlo” y “Flotando”. En ambas canciones, con una fuerte presencia del piano y melodías dulzonas pero bellas, podemos percibir el influjo del enamoramiento y el entusiasmo por encontrar a quien despierta algo fuerte en nuestro interior. Sin embargo, aunque estas piezas de amor manifiestan la ensoñación del enamoramiento, no se asoman rasgos de masoquismo o codependencia. En ese sentido, nos encontramos con un amor muy limpio.

En general, y como el mismo título lo indica, el disco transmite un mensaje de fortaleza mediante letras que reflejan lucha y resiliencia. En “Ya No Se Trata de Ti”, por ejemplo, la voz de Francisca Valenzuela narra el proceso de vivir y superar una relación de abuso emocional: “me dejaste demonios, ahora los miro a la cara y sigo; no son tantos”, canta.

En “Ansiedad (Peleo con las sombras)”, ante la angustia y el malestar propio, la voz poética se repite a sí misma: “soy mejor que esto, lo sé”.

La canción homónima “La Fortaleza”, cierra de manera contundente el disco: “Voy arrasando con lo que venga, con mi pluma y mi poema, cruzaré la cordillera”, canta Francisca Valenzuela con fuerza y convicción. Después, la letra pasa a segunda persona y pareciera que apela a los escuchas: “Sé la fortaleza, sé la calma que sostenga el centro de la Tierra”.

Resulta natural que, al terminar de escuchar esta canción y el disco en general, nuestro ánimo se levante y sintamos que esa fortaleza nos alcanza.

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