por Paty Rodríguez

El pasado 19 de diciembre, la talentosa Lana Del Rey anunció que lanzaría un nuevo álbum de voz hablada en el que podremos escucharla leer su poesía. Se esperaba que el material estuviera disponible desde el día de hoy, sin embargo, esta madrugada la artista confirmó vía Twitter que el lanzamiento de su colección, llamada Violent Bent Backwards Over the Grass , se pospondrá hasta el siguiente mes.

Hoy aprovecharemos la espera para conocer un poco mejor a la misma Lana Del Rey y explorar su faceta como letrista y poeta.

Años antes de convertirse en la glamurosa y fascinante Lana Del Rey, la pequeña Elizabeth Woolridge Grant, de ascendencia escocesa y nacida en Nueva York, comenzó a escribir sus primeras letras a los once: “a esa edad, escribí mis primeras canciones que solía cantar para divertirme, en compañía de mi abuela o sola”, dijo la artista a Vogue en 2013. Escribir en su libreta era una constante en su vida, mientras crecía en la pequeña villa de Lake Placid: el sueño de ser cantante estaba presente, pero pronto, el panorama se ensombreció.

Durante su adolescencia, la artista atravesó una temporada de paréntesis creativo: el alcoholismo se convirtió en un verdadero problema a los catorce años, y a los quince, sus preocupados padres la inscribieron en Kent School, un estricto internado en Connecticut donde podría “reformarse”.

“Era una gran tomadora en esos tiempos. Tomaba todo el tiempo. Tomaba sola. Creía que todo el concepto era muy p***** cool. Mucho de lo que escribí para Born to Die trata de esos años salvajes. Cuando escribo sobre alguien que he perdido, siento que estoy escribiendo del alcohol, porque el alcohol fue el primer amor de mi vida”, declaró en una entrevista de 2012 para la revista GQ.

Todo cambió a sus dieciocho años. Lana abandonó el internado y regresó a Nueva York a estudiar Metafísica en Fordham. Y fue también a esa edad cuando aprendió a tocar la guitarra y retomó la escritura de sus canciones: comenzó a cantar en clubes y deslumbró a más de uno con su talento y su belleza. En 2006, grabó de manera independiente un álbum bajo el pseudónimo de May Jailer, pero posteriormente decidió cambiar su nombre artístico inspirada en la actriz Lana Turner y el clásico modelo Chevrolet “Del Ray”, con “a”, vocal que pronto sustituiría por “e” en honor a sus amigos cubanos en Miami.

Poco después, Lana fue descubierta por el productor David Kahne, con quien lanzó en 2010 su primer álbum como Lizzy Grant. El resto es historia: la artista decidió retirar de iTunes este material, siguió trabajando en sus creaciones y conquistó Internet con “Video Games”, en una grabación y videoclip realizados completamente por ella misma. Al inicio, buena parte del público y la crítica recibió a Lana con suspicacia y tosquedad, pero eso no le impidió conseguir grandes contratos discográficos con Polydor e Interscope y lanzar grandes obras como Born to Die (2012) y Paradise (2012), con las que ganó un éxito sin precedentes, la atención y el cariño de una audiencia mucho mayor.

Estos álbumes, junto a sus subsecuentes Ultraviolence (2014), Honeymoon (2015), Lust for Life (2017) y el más reciente Norman Fucking Rockwell (2019) han sido aclamados en buena parte gracias a sus letras, bien logradas, honestas, melancólicas y elaboradas. Es por eso que no resulta raro que, en la búsqueda de una nueva salida creativa, Lana se haya decantado por la escritura automática, que pronto se convertiría en poesía.

Fue en septiembre de 2018 cuando Lana habló por primera vez acerca de su intención de autopublicar un poemario impreso, e inspirada en el título de su poema favorito en la colección, decidió nombrarlo Violet Bent Backwards Over the Grass.

En enero del año pasado, la artista anunció que el libro estuvo listo desde la última semana de 2018, y posteriormente, entre el veinte de febrero y el once de abril, Lana compartió algunos de los poemas en su Instagram.

La publicación de su poemario viene con la idea de que los pensamientos son invaluables, y ante la pregunta de un fan acerca del precio, Lana aclaró que sería prácticamente gratis, costando alrededor de “un dólar, porque mis pensamientos son invaluables”. La mitad de las ganancias serán donadas a organizaciones nativo americanas, donde el dinero ayudará a “preservar sus derechos o tratar de mantener intactas sus tierras”.

Lana ha explicado que el proceso creativo de sus poemas es considerablemente distinto del de sus canciones: su poesía está lejos de ajustarse a un ritmo o un metro bien establecido. “Algunas de mis páginas terminan en una copla, justamente al final, pero casi todo está libre de formas”, dice la artista. Sin embargo, es un hecho que ninguna obra está libre de sus respectivos forma y fondo.

En cuanto a la primera, estos poemas de verso libre nos ofrecen una cadencia particular y melancólica, la cual a veces recurre a rimas, que funciona gracias a los giros fónicos propios del inglés y que muestra motivos que se repiten.

Ahora bien, el fondo resulta de lo más interesante. “Happy” nos explica en qué consiste la riqueza de la artista. En “Bare Feet on Linoleum” hace su aparición una referencia a Sylvia Plath y del tedio y la melancolía en los espacios tradicionalmente femenino. “Violet Bend Backwards Over the Grass”, el poema que da título a la colección, nos muestra una serie de melancólicas evocaciones a la infancia.

En las letras de Lana podemos ver a la persona, la amiga, la niña y la mujer: sus poemas narran experiencias y describen sentimientos, nos sumergen en la vida de quien tiene una mirada de realmente sensible, de verdadera artista. Tal como lo hacen las letras de sus canciones.

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a poem from my book….

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