por Fausto Ponce

A veces, una carta y un acto de buena voluntad son lo único que se necesita para generar un cambio. Al menos eso es lo que podemos ver en la conmovedora y poderosa cinta Klaus de Sergio Pablos, que gira en torno a la leyenda de Santa Claus y a la historia de un cartero que podría transformar la vida de un gélido, remoto y destartalado pueblo nórdico.

La película cuenta el origen de una leyenda navideña por todos conocida, sin embargo, el protagonista de la historia es un tal Jesper, un joven holgazán que se encuentra “pasando el tiempo” en la escuela para carteros que preside su padre: el joven no hace el más mínimo esfuerzo por aprender, sólo espera que su progenitor, al darse cuenta de que es un fracaso como aspirtante a cartero, lo regrese a la vida de lujos a la que está acostumbrado.

Sin embargo, la vida del joven dará un vuelco cuando su padre decida mandarlo a la nueva oficina postal del remoto pueblo de Smeerensburg, un lugar que está prácticamente cayéndose a pedazos debido al descuido de sus habitantes, los cuales están más preocupados por pelearse entre ellos que por llevar una vida más plena.

En Smeerensburg el joven tendrá la difícil tarea de conseguir que, en un año, sus habitantes manden 6 mil cartas. La cuestión es que todos están tan ocupados en pelear entre ellos por lo que nadie se escribe con nadie.

En medio de esta triste realidad, Jesper se encontrará a dos personas que de manera inesperada lo ayudarán con su tarea: por un lado, se topará con el leñador ermitaño conocido como Klaus, quien tiene una enorme colección de juguetes que él mismo fabricó. Y por el otro, con una inteligente y desesperanzada maestra que debido a la falta de estudiantes —ya que nadie quiere mandar a sus hijoa la escuela—,  se ha visto forazada a vender pescado para poder sobrevivir.

Así pues, con un dibujo infantil y un poco de suerte, Jesper encontrará la manera de avanzar en sus objetivos, sin darse cuenta de que, por un lado, está convirtiéndose en el artífice de un cambio importante en el pueblo, y por el otro, también se hará de algunos enemigos importantes.

La historia de Klaus, animada en 2D con la incorporación de tecnología 3D, transcurre entre el ingenio y la suerte; entre la comunicación y la voluntad; entre los actos desinteresados y una pizca ambición.

La cinta nos lleva de la mano hacia una marvillosa transformación que se da de manera mágica y casual: una mezcla entre la ambición y practicidad de Jesper, y la buena voluntad y amor desinteresado de Klaus.

Y si bien, los actos desinteresados son generadores de un cambio profundo y sincero, una “ayuda extra” no está de mas; es decir, los cambios profundos también pueden iniciar por accidente, como ocurrió con los actos de Jesper.

Mientras vemos la fabulosa historia del cartero, cargada de personajes entrañables, vamos descubriéndo el nacimiento de una leyenda… o más bien, de un héroe que todos conocemos como Santa Claus y cuál es su rol escencial dentro de la tradición navideña.

Cabe mencionar que no se trata de la recreación de la tradición folclórica, es más bien un origen inventado, producto de la imaginación del director Sergio Pablos, quien escribió la historia junto a Jim Mahoney y Zach Lewis.

Por otro lado, la cinta es también un homenaje al servicio postal, y a esa romántica costumbre de escribir cartas que se ha visto desplazada con el surgimiento del correo electrónico.

Klaus es una historia poderosa cuya ficción nos ayuda a comprender el significado de Santa Claus en nuestras vidas, más allá del aire comercial y consumista que también convive con estas fechas.

 

 

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