por Fernanda Ferrer

Ante los feminicidios en México, la cineasta Natalia Beristain realizó el cortometraje documental Nosotras (México, 2019) de la mano de la asociación civil fundada por Diego Luna, El Día Después, que tiene como propósito visibilizar problemáticas sociales y gubernamentales.

El documental, que forma parte de la campaña Feminicidios en México, se estrenó en el pasado Festival Internacional de Cine de Morelia y contó con una mesa redonda abierta a la audiencia para contextualizar la aguda temática de la cinta.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en México, nueve mujeres son asesinadas al día y siete de cada diez han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Desde feminicidios y desapariciones sin resolver, hasta microviolencias que se perpetúan dentro de la intimidad del hogar, las mujeres mexicanas están expuestas a una epidemia social, fruto, a su vez, del estado de impunidad que aqueja al país.

Los números que presenta el documental retratan la gravedad de la situación del México actual, donde un 59.4% de mujeres han sufrido algún tipo de violencia conyugal y el 98.5% de los feminicidas no reciben sentencia. Repito: 98.5% de los feminicidas en México no reciben sentencia. A pesar de las apabullantes estadísticas, los datos no parecen generar un impacto suficiente para la acción y es algo en lo que se centró Beristain. La directora quería personalizarlo, hacerlo vivo, encarnable.

El cortometraje es una mezcla de entrevistas a estudiosas en el tema de género,  mujeres que han sido directamente violentadas, familiares de víctimas de feminicidios, mujeres en la calle que son cuestionadas sobre su entendimiento de violencia de género y algunos testimonios de políticos y figuras públicas que han pronunciado comentarios misóginos, como el cardenal Juan Sandoval que declara: “Por eso las matan”. El planteamiento de Nosotras es evidenciar que, sin importar la dimensión de las diversas violencias retratadas en la cinta, todas nacen de una sola.

El documental no retrata a las mujeres violentadas con una lente de victimización, sino como un recordatorio de que son personas completas, con planes, familia y, en algunos casos, con un futuro que ya no podrán vivir. Natalia Beristain atina al corazón y al estómago cuando muestra las verdaderas secuelas de la epidemia de violencia de género y la agonizante búsqueda de la justicia.

Nosotras, como buena pieza de arte, funciona a diferentes niveles: por un lado, es una ventana de visibilización a la problemática, a las cifras y a algunos rostros de quienes la padecen a diario. Por otro, entra a esta conversación que requiere sumar voces y subir el volumen. Por último, es un espejo que nos invita a cuestionarnos el estado de la empatía. Nos muestra que la queja de unos es el vicio de todos. Busca ser un detonante, un catalizador que obligue a sacudir la indiferencia que muchas veces es cómplice cercana de la impunidad.

Nosotras nos muestra que incomoda, que pesa, que duele y que no queremos verlo en nosotros, pero que debemos reaccionar ya.

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