por Leonardo Ponce

Rhythm and Flow, el nuevo reality show de Netflix, es sin lugar a dudas uno de los mejores reality shows de música de la historia. La misión de este programa es  encontrar a la nueva promesa del Hip Hop en Estados Unidos a partir de una serie de audiciones en Los Ángeles, Nueva York, Chicago y Atlanta.

Los seleccionados deberán superar una serie de pruebas (batallas de rap, cyphers, colaboraciones, etc..) que pretenden forjarlos y poner a prueba su madera como artistas. El premio; 250,000 dólares.

El reality está  conducido por tres figuras representativas de la industria: Cardi B, quien se enfoca en que los competidores tengan algo especial que los haga vender discos; Chance the Rapper, quien es el que da los comentarios más puntuales y se enfoca en el contenido y autenticidad de los artistas, y T.I. quien es un poco una mezcla de los dos.

Además de los conductores principales, el show cuenta con invitados como Snoop Dogg, Tory Lanez, Teyana Taylor, Dj Khaled, John Legend , entre muchos otros, quienes ayudarán en un momento u otro a los concursantes para continuar en la feroz contienda.

El show es parecido a otros programas de música pero con una gran diferencia: la autenticidad. Es bien sabido que los llamados “reality shows” tienen un lado que es todo menos “reality”.  Vemos a la gente llorar mientras cuentan sus historias personales mientras una cámara está grabando todo. Para quien no haya estado presente en ninguna filmación, tengo que decirles que detrás de toda producción, sin importar lo pequeña que sea, hay por lo menos cinco personas presentes mientras la cámara está grabando.

Es difícil contar historias personales a tu mejor amigo, ahora piensa hacer lo mismo con un grupo de personas grabándote mientras lo haces. Esto no quiere decir que las historias que cuentan no sean reales, pero el momento es artificial. La producción necesita de ese drama para que la historia avance, y si no lo obtiene, pueden hacer varias tomas de la misma escena. Basta pensar en esto un momento para que pierda su encanto.

Lo maravilloso es que Rhythm and Flow funciona a pesar del “drama” manufacturado. Es decir, podríamos quitar todas las escenas de llanto e historias que pretenden provocar empatía (en el mejor de los casos) y aún así sería uno de los mejores reality shows de música que se han hecho en la historia.

El Hip Hop es un género músical que está fundado en la autenticidad y la personalidad de cada individuo. Por lo que el corazón del programa ver a estos competidores contar su historia a través de su música, desarrollar su talento y arriesgarse para tratar de sortear las dificultades de la competencia.

Rhythm and Flow logra entretener por lo que se supone que realmente importa: la música. Y en los momentos en los que los participantes pierden y se van a casa, lo hacen casi siempre después de una crítica honesta y constructiva por parte de los jueces, lo que genera la impresión de que este concurso no fue el final, si no una especie de empujón para su carrera. Esta dualidad entre competencia despiadada y amor es una dualidad inherente al género musical, un género que precisa agresividad y tenacidad pero que también está siempre cobijado por un sentido de pertenencia a una comunidad y a una cultura.

Si te gusta el Hip Hop y toda la cultura que hay alrededor de él, Rhythm and Flow es un programa que no puedes dejar de ver.

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