por Jerónimo Arellano Zandi

Zombieland: Tiro de gracia (Estados Unidos, 2019) nos cuenta lo que ocurre diez años después de la primera Zombieland. La cinta es una comedia repleta de acción cuyo ritmo y jamás aburre.

Al inicio, Tallahassee (Woody Harrelson), Columbus (Jesse Eisenberg), Wichita (Emma Stone) y Little Rock (Abigail Breslin) deciden ir a vivir a la Casa Blanca donde encuentran tranquilidad y seguridad, pero Little Rock no es feliz viviendo ahí porque cuando inició el apocalipsis zombie ella era una niña y ahora desea conocer gente de su edad. Pero Little Rock no es la única que se encuentra incómoda, Wichita, su hermana mayor, se asusta cuando Columbus le propone matrimonio. Por lo tanto, las dos deciden marcharse sin avisar.

Para matar el tiempo y no sentirse tristes por ser abandonados, Tallahassee y Columbus visitan un centro comercial donde conocen a Madison (Zoey Deutch), una chica que ha sobrevivido por su cuenta gracias a que lleva diez años refugiada en el congelador de una tienda. Sin haber tenido contacto con otro humano por años, decide unirse a ellos y seducir a Columbus.

Los tres regresan a la Casa Blanca. A la mañana siguiente y sin previo aviso, Wichita aparece de nuevo para informarle a sus amigos que su hermana la abandonó y huyó con un hippie. La pandilla decide ir tras Little Rock ya que ha aparecido un nuevo tipo de zombie mucho más peligroso y difícil de eliminar y un hippie pacifista no podrá mantener a Little Rock a salvo.

La búsqueda de Little Rock está repleta de emboscadas zombies, encuentros con otros sobrevivientes y chistes continuos. Eventualmente, la pandilla encuentra a Little Rock en una comuna hippie llamada Babylon, sin embargo, la amenaza de los zombies continúa presente.

Aunque ha pasado una década desde que se estrenó Zombieland, la franquicia preservó todo lo que hace a los personajes entrañables y, por ende, la secuela funciona muy bien.

El guionista, Rhett Reese, continúa con los chistes irreverentes de la primera entrega y los expande, llevándolos a lo ridículo y al autoescarnio. En cuanto a los personajes, la química entre los protagonistas es estupenda. Todo es orgánico: la tensión, la camaradería y las burlas. Es un grupo que se siente como una familia y despierta cariño en el espectador.

Además, la adición de nuevos personajes le da frescura a la película pero Madison se lleva los reflectores: es la clásica bimbo tonta, ingenua e ignorante pero con un corazón enorme. Las situaciones en que se mete despiertan ternura, vergüenza ajena y muchas risas. En pocas palabras, la actuación de Zoey Deutch es fenomenal.

Aunque el género zombie ha perdido la fuerza que tuvo en años pasados, Zombieland: Tiro de gracia demuestra que aún hay chispa y muchos chistes por contar, así que, si te gustó la primera película, ésta no te decepcionará.

NOTA: Al terminar la película hay una secuencia donde se retoma un chiste recurrente de las dos películas que funciona como un gran cierre. No spoilers.

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