por Jerónimo Arellano Zandi

Woody Allen regresa a su ciudad natal con Un día lluvioso en Nueva York (Estados Unidos, 2019), repitiendo la fórmula de comedias pasadas y mostrando que es un director que domina su arte ya que la película entretiene pero no muestra ninguna novedad.

Con un elenco de jóvenes protagonistas contrastados con veteranos en papeles de reparto, la película narra las aventuras de Gatsby (Timothée Chalamet) y Ashleigh (Elle Fanning), una joven pareja universitaria que viaja a Manhattan para pasar un fin de semana juntos pero el destino les coloca numerosos obstáculos.

Gatsby estudia en Yardley College a las afueras de Nueva York. No tiene ambición por estudiar y solo permanece en la universidad por Ashleigh, su millonaria e ingenua novia proveniente de Arizona. Ashleigh trabaja para el periódico de la universidad y tiene que entrevistar al famoso director de cine Roland Pollard (Liev Schreiber) en Manhattan. Como ella jamás ha estado en Nueva York, Gatsby le organiza un tour por la ciudad.

Sin embargo, cuando Pollard conoce a Ashleigh queda impresionado, le recuerda al amor de su vida y decide invitarla a una proyección privada de su nueva película a lo que ella acepta y pospone los planes con su novio. Gatsby, enervado, deambula por la ciudad, topándose con algunos conocidos entre los que se encuentra Shannon (Selena Gómez), la hermana menor de una ex novia que alberga sentimientos por él.

A partir de ese momento, los caminos de Gatsby y Ashleigh toman direcciones distintas. Él lucha contra el temor a perder a su novia y descubrir qué desea de la vida mientras Ashleigh se convierte en la musa de tres hombres de la industria cinematográfica, inculyendo a Pollard.

La ciudad de Nueva York aporta al distanciamiento entre los protagonistas, interfiere con sus planes de una manera natural. Se podría decir que la ciudad es un personaje más en la película que interactúa con los novios.

Para Gatsby, una especie de joven Allen, la ciudad es muy importante. El chico es inteligente, amante de las artes y de los pequeños bares de la ciudad. Mientras que Ashleigh es una forastera que no puede entender la ciudad pero es arrastrada por sus habitantes.

Aunque con esta cinta Allen nos lleva de regreso a Nueva York, no lo hace de forma innovadora ni propone nada nuevo. Tanto la estética como las ideas que definen el estilo “allenezco” permean la película en su totalidad, sin embargo, esto no es algo negativo ya que continúa entreteniendo y despertando la reflexión acerca de las relaciones humanas.

Por su parte, los diálogos son rápidos y agudos, cosa que destaca en las actuaciones que son parte del estilo de Allen. Las dos interpretaciones más destacables de la cinta son la de Elle Fanning, cuyo rol como una ingenua pero curiosa reportera genera la mayoría de las carcajadas y situaciones incómodas. Y la de Jude Law, quien la hace de Ted Davidoff, el guionista de la película de Pollard. Neurótico y ágil de palabra, este personaje es la versión adulta de Woody Allen para quien Ashleigh también se vuelve una especie de musa.

Un día lluvioso en Nueva York no es la mejor película de Allen pero cumple con todo lo que uno espera de sus películas. No decepciona a sus fans.

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