por Paty Rodríguez

Nicole Kidman/Anne Hathaway es el nuevo EP doble de Hana Vu, un material que es testigo del crecimiento y la evolución de su estilo. A lo largo de cada canción, la joven artista transmite su propia visión y experiencia de la emoción, el anhelo de amor y la energía que son características en la transición hacia la adultez.

Con tan sólo 19 años, la artista californiana de origen asiático, Hana Vu, está  construyendo una sólida y notable carrera. A los 13 se inició como compositora: ya contaba con una creatividad desbordante e innegables aptitudes para la música. Además de componer e interpretar, desde el principio Hana ha grabado y producido sus canciones por sí misma, conquistando a miles de admiradores con su cautivadora coloración vocálica, grave, de gran presencia acústica y que nos recuerda ligeramente a Florence Welsh.

En su EP debut lanzado en 2018, How Many Times Have You Been Driven, Hana Vu parecía haber perfilado su estilo: una estética bedroom pop, un sonido similar al de artistas como Willow Smith, Clairo y Yellow Days. Las letras giraban en torno al desbordamiento de las emociones, al letargo angustiante.

En Nicole Kidman/Anne Hathaway, el panorama es distinto: aunque los temas se mantienen en un estilo similar, nos damos cuenta de que la música de Hana Vu ha dado un paso a nuevos territorios. Esta vez nos encontramos ante un material de producción más pulida, un pop un poco más elaborado con algunas piezas inclinadas al rock, además de claros tintes electrónicos y psicodélicos. Nicole Kidman/Anne Hathaway está conformado por dos partes de cinco canciones cada una; la duración de los tracks es bastante corta, lo cual otorga al álbum cierto dinamismo y variedad.

El álbum atrapa desde el principio a quien lo escucha gracias a la canción con la que abre: “At the Party”. El sintetizador de esta pieza genera una atmósfera etérea que está presente a lo largo de todo el álbum; sin embargo, pronto se hace notar un enérgico beat que inspira a moverse, a bailar. Si bien la canción se dirige a un amor no correspondido —ante el cual la voz lírica de Hana se siente impotente y rencorosa—, está presente el manejo de una segunda persona que pareciera apelar a nosotros como escuchas: “Espero que estés en la fiesta cuando escuches mi canción”.

A lo largo de la segunda parte nos encontramos también con “Reflection”, una pieza que regresa un poco a la estética lofi característica de Hana: una voz metálica, una guitarra eléctrica ligeramente distorsionada. La canción termina repentinamente para dar lugar a “Insider”, cuya letra expresa inseguridad y la necesidad de ser fuerte, acompañada de sintetizadores que generan pasajes instrumentales psicodélicos y adornos emotivos que dan un efecto total de ensoñación.

Continúa una canción que marca un cambio radical con respecto a las piezas anteriores del material y del sonido general de Hana Vu. Se trata de “Order”, uno de los elementos más fuertes de Nicole Kidman/Anne Hathaway, lleno de guitarras eléctricas distorsionadas, pasajes instrumentales rock alternativo. La música, en general, y la voz, en lo particular, transmiten una furia evidente, una gran intranquilidad: “Siento la ansiedad”, canta con fuerza Hana Vu hacia el final.

Finalmente, suena “Fighter” a manera de conclusión, una pieza tranquila, profunda, donde la música predominante son apenas las cuerdas más graves de la guitarra.

En la segunda parte del EP, nos encontramos con fuertemente influenciadas por instrumentos electrónicos y sintetizadores. “Actress” podría parecer una canción alegre, llena de adornos animados y un aparente tono esperanzador. Sin embargo, la letra en realidad transmite una gran inseguridad entre juegos de apariencias y orgullos: “no seré quien diga ‘no te necesito'”.

Con “Outside” y “Passenger”, sin embargo, la melancolía inherente a las letras sí se contagia un poco más a la música: la instrumentación, aunque animada a veces, transmite una emotividad particular, una sensación cercana a la nostalgia, al anhelo que canta Hana Vu en estas canciones.

Ahora bien, “Everyone at the Room” sí logra de mejor manera la compatibilidad entre letra y música. Esta canción también es fuertemente electrónica, y recurre mucho a los bajos de esta naturaleza. De esta manera, se crea cierta pesadez y vértigo, los cuales quedan perfectamente con el tema de la canción, con la frase recurrente “caer, intentar como alguien sin remedio”.

Finalmente, suena “Worm”, el broche de oro. Se trata de una pieza fundamentalmente acústica, en la cual brilla mucho más la voz de Hana Vu.

La música tiene un sonido limpio, con cierto tinte oriental: la voz de la artista se despide, deseando que se le extrañe “tú no lloras por mí, pero quiero que lo hagas”. Entonces, sabemos que un gran material ha llegado a su fin.

Nicole Kidman/Anne Hathaway representa las primeras pinceladas de un futuro brillante.

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