por Leonardo Ponce

Es imposible hablar sobre el nuevo disco de Kanye West sin que un montón de ideas contradictorias nos vengan a la mente y pronto empezamos a recordar los titulares de las noticias en los que Kanye hizo alguna ocurrencia en público (googleen Kanye West MAGA hat o Kanye West Confederate flag). Y a diferencia de cuando Kanye hacía mejores discos que noticias, Jesus is King no es lo suficientemente sólido como para olvidar todas las cosas que ha dicho y hecho en público en los últimos años.

Para alguien que dice haber encontrado la paz y estar al servicio de Cristo, Jesus Is King suena muy violento y esto es paradójicamente una de las mejores cosas del álbum. Tener un disco completamente dedicado a Dios le da a Kanye un tema sobre el cual escribir palabras y desarrollar ideas musicales.

Resulta muy refrescante escuchar beats como los que encontramos en On God o Selah y su habilidad como cantante nunca había estado en un mejor lugar. Su concentración en Dios hace que Kanye por fin tenga algo que decir que no sean líneas que parecen salidas de una playera de Forever 21. Lo cual trae como resultado uno de los discos más interesantes que le hemos escuchado en mucho tiempo.  En entrevista con Zane Lowe para Beats 1, Kanye dice ahora que sirve a Cristo, su trabajo es llevar el evangelio a la mayor cantidad de gente para que sepan lo que Jesús ha hecho por él. Y en ese sentido debería estar muy agradecido, porque le ha dado algo de qué hablar.

Claro que la vara está demasiado baja gracias a que sus dos discos pasados han sido un tanto decepcionantes. The Life of Pablo (2016) tiene buenas canciones pero es, en general, muy inconsistente y Ye (2018), a la distancia, sigue sintiéndose apresurado e incompleto. Y así como su antecesor, este disco, si bien funciona mejor como una unidad y sin duda se siente el trabajo involucrado, dura unos escasos 27 minutos que hacen que el álbum sea insuficiente. Es decir, la duración es suficiente para que Kanye entregue un concepto musical conciso y arriesgado pero no para que el disco esté a la altura de sus trabajos más memorables. De hecho, difícilmente Jesus Is King pasará a la historia como algo más que “el disco de Gospel de Kanye West”. Y eso no es admisible para “el artista más grande de todos los tiempos” (sus palabras no las mías).

En resumen, el disco es bueno a secas, pero no por las razones que uno esperaría. Es bueno porque tiene pasión y se arriesga a intentar cosas poco convencionales. Es bueno porque la energía con la que Kanye rapea y canta tenía tiempo que no la escuchábamos en uno de sus discos. Pero es imposible que la experiencia de escucharlo, que tendría que ser una experiencia completamente musical, nos deje con un sabor amargo debido a todo el ruido que hay alrededor.

La responsabilidad de este sin sabor es enteramente de Kanye West, quien se ha encargado de ser noticia por todo menos por lo que realmente nos importa de él: su música.

1 reply
  1. Leonila Torres
    Leonila Torres says:

    Leonardo que gusto volver a leerte! Muchas Gracias por tu Trsbajo! Que bueno que no te quedaste sordo al escucharlo! Dios te bendiga por evitarme la pena!

    Responder

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *