por Leonardo Ponce

Finneas O’Connor, el joven y talentoso compositor y productor de Los Angeles hace su esperado debut con el EP titulado Blood Harmony. Con unos zapatos muy grandes que llenar, la pregunta pertinente es si su material está a la altura de las circunstancias. La respuesta, a una primera escucha, parece ser que no.

Finneas es mejor conocido por su trabajo como productor y co-escritor de las canciones de su hermana, la nueva sensación del pop, Billie Eilish, y por supuesto que las comparaciones, si bien son naturales, también son un tanto injustas.

Blood Harmony responde a la pregunta: ¿cómo sonaría un disco de Billie Eilish si ella no estuviera involucrada en el proceso? El trabajo de Finneas por separado es, de entrada, más colorido y  sentimental que su trabajo como productor y co-escritor en el disco de su hermana. A diferencia del disco When We All Fall Asleep, Where Do We Go?,  aquí no hay canciones sobre monstruos debajo de la cama ni un gran concepto, sólo hay un hombre capaz de ser vulnerable.

Canciones de amor sencillas que van al grano y que no pretenden mucho más que eso. Este es el lugar en el que crecí, ahora se ha vuelto cenizascanta en Die Alone, una canción escrita en el momento de los incendios forestales en su estado natal, California, tiene las líneas más reflexivas y personales de todo el álbum.

Es inusual abrir un disco de pop con una balada, pero Finneas decide abrir con “Lost a Friend“, el sencillo que lo puso en el ojo del público y su presentación como artista solista. La canción, una balada sobre la pérdida de una amistad (como su título lo indica), resulta una elección acertada. Lost A Friend ejemplifica  todo lo que Finneas es como artista. Un músico que a primera escucha resulta simple pero que si le rascamos, iremos encontrando que es más complejo de lo que parece. Sin embargo, esta sutil complejidad no alcanza para hacerlo un proyecto muy atractivo.

No esperen una producción vistosa, sino elementos musicales que no hacen ni menos ni más de lo que se necesita para que las canciones funcionen. El estilo de producción de Finneas, en ese sentido, es muy elegante y discreto.

El elemento que une todas las canciones es la voz. Una voz muy bien entrenada con tintes de soul que por momentos recuerda a Chris Martin, y, si bien es muy agradable, corre el riesgo de ser demasiado común para destacarse y esto podría ser una de las peores de las desventajas del artista.

Blood Harmony es algo así como un espejismo en medio del desierto. Algo que a primera vista parece ser común y conocido pero que en un segundo análisis se revela como diferente, resultando ser más complejo e interesante de lo que habíamos pensado en primer lugar. Sin embargo, es un proyecto que podría desarrollarse mucho más para convencer a la audiencia de su potencial.

 

 

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