por Hugo POke Juárez

Breakpoint es un punto bastante bajo en la franquicia de Ghost Recon y, en general, en la saga de juegos basados en el trabajo de Tom Clancy (autor de La caza del Octubre Rojo, entre otros trabajos). Este título es una secuela directa del juego de Ubisoft Ghost, Recon Wildlands de 2017.

En este videojuego de acción táctica y mundo abierto serás el coronel “Nomad”, miembro de una fuerza operativa especial que es enviado a investigar a la empresa Skell, cuya sede se encuentra en una isla del Pacífico llamada Auroa.

Si jugaste Wildlands vas a comenzar a notar muchas semejanzas en Breakpoint, lo cual no es anormal porque después de todo, el segundo es una secuela del primero, sin embargo, conforme avanzas, estas semejanzas se hacen más y más presentes a tal grado que te estarás preguntando si realmente estás jugando algo distinto. Pero ese es apenas uno de los primeros problemas de Breakpoint.

Otro tiene que ver con sus mecánicas de juego, que si bien son variadas, se sienten “inspiradas” por otros juegos de Ubisoft además de Wildlands. Además, no se perciben integradas: parece como si hubieran tomado la receta para un pastel y hubieran juntado todos los ingredientes sin mezclarlos ni hornearlos.

Por ejemplo, tenemos esta parte de “botines” que vas encontrando a lo largo del juego, de los que obtienes ítems que se supone que te hacen más fuerte o mejoran tus armas, pero la verdad es que no es así y se quedan en modificaciones meramente estéticas que no modifican tu forma de juego (como ha sucedido en Assassin’s Creed); también tenemos algunos elementos de RPG que igualmente son ligeros, no sientes que la progresión realmente modifique las características de tu personaje.

Igualmente, lo anterior  ocurre con el armamento, rubro en el que sí tienes un poco más de variedad, pero el tiempo que le dediques a elegir tu arma favorita no tiene que ver tanto con su efectividad o potencia, sino más bien con la que te guste más cómo se ve, porque no importa su rareza, con cualquiera puedes disparar a la cabeza de tus enemigos para matarlos instantáneamente o con un par de balas.

Esto último también tiene que ver con que la inteligencia artificial de los enemigos es bastante baja (incluso en la dificultad más alta); además, el reto se diluye aún más porque cuentas con “vendajes” infinitos que puedes usar para curarte cuando quieras y, por si fuera poco, tu salud se rellena automáticamente con el tiempo. Tampoco te tendrás que preocupar por conseguir comida, porque podrás encontrarla en lugares designados y jamás se acabará.

Hay algunas mecánicas satisfactorias en Breakpoint que tienen que ver con el sigilo, como cuando te tienes que infiltrar en alguna base enemiga sin ser visto (pero la poca inteligencia de los enemigos te facilita todo…) o cuando te tienes que esconder de un dron que patrulla cierta área. Y hablando de drones, también puedes usarlos tú, imprimiéndole variedad a una campaña que en general se siente repetitiva y con poca inspiración, pero más adelante hablamos de ella…

El multiplayer tampoco se siente cargado de inspiración y, aunque algunos modos pueden ser divertidos, realmente no aportan nada nuevo y posiblemente querrás quedarte con los ofrecidos por Wildlands. Pero un aspecto positivo es que todas las cosas que logres en la campaña se verán reflejadas en el multiplayer y viceversa, así que se percibe un cierto sentido de unidad y de satisfacción al saber que todo lo que consigues tiene continuidad.

Lamentablemente la experiencia multiplayer se arruina debido a las constantes caídas que tiene el sistema en línea. ¡Hasta la campaña se ve afectada por esto! Y es que tienes que estar conectado a internet todo el tiempo para jugar. ¿Qué estaba pensando Ubisoft? Si logras tener una conexión estable te recomiendo que te claves en el modo cooperativo para cuatro personas, que es el más divertido: te obligará a ser muy táctico y a trabajar en equipo.

La trama de la campaña, por cierto, tampoco brilla en lo absoluto, poniendo sobre la mesa temas como los peligros de la vigilancia sobre la sociedad, la inteligencia artificial, los drones, la moral, soldados decepcionados por la verdad detrás de la guerra, etc.

El actor Jon Bernthal (The Punisher y The Walking Dead) es el único que destaca por su trabajo como villano; y es que, en general, se nota bastante el contraste entre personajes principales y secundarios en términos de diseño, animación y diálogos. Ya para el último cuarto, la historia medio se pone emocionante porque los caminos de los personajes principales se unen, pero seguramente para ese entonces ya habrás perdido el interés y estarás un poco aburrido por las misiones repetitivas que tuviste que pasar para llegar hasta ahí.

Por último, cabe mencionar el asunto de las famosas “microtransacciones” que tantas críticas les ha costado a ciertos videojuegos de esta generación. En Breakpoint están presentes, pero francamente no entiendo por qué se hizo tanto escándalo por ellas si en realidad son totalmente intrascendentes: puedes terminar el juego y dar batalla en el multiplayer sin comprar absolutamente nada, así que lo más recomendable es ignorarlas y no gastar tu dinero.

Si este juego te da curiosidad, te recomiendo que mejor consigas Wildlands, que propone mucho más que Breakpoint; y si ya lo tienes, sigue con él hasta sacarle la última gota, pues vale más la pena que esta nueva entrega.

Tom Clancy’s Ghost Recon Breakpoint salió el 4 de octubre de 2019 y lo encuentras en PC, PlayStation 4, Xbox One y próximamente en Stadia.

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