por Leonardo Ponce

Ghosteen, el nuevo disco de Nick Cave & the Bad Seeds, representado en la portada con una pintura majestuosa donde caballos, cisnes y flamencos coexisten en un colorido bosque sacado de un cuento de hadas, es una aventura épica y fantasiosa de principio a fin, en la que encontramos una hermosa vulnerabilidad en el cantante. Es cierto que Nick Cave ha sido conocido por ser un poeta oscuro, pero en este disco lo encontramos tocando la fantasía para reflexionar sobre la vida, el amor y la muerte, en un disco que es tan surreal y profundo que eriza la piel.

Ghosteen presenta una reinvención en su manera de escribir canciones. Después de haber pasado por el dolor que acompaña la muerte de un hijo adolescente en 2015 (el título hace referencia a eso Ghost=fantasma y Teen=adolescente), Cave regresa con un nuevo universo, colorido y lleno de complejas texturas pero sobre todo abrumadoramente hermoso. Como la calma después de la tormenta, las canciones de este álbum presentan una colorida paleta de sonidos e imágenes que nos hacen pensar en la vida y también en la muerte, pero no como algo mórbido o desagradable, sino como algo inevitable, y hay mucho consuelo en eso. “La paz vendrá, una paz vendrá al final” canta en Spinning Song.

Por supuesto que las similitudes con trabajos anteriores como su álbum Push the Sky Away son naturales. De hecho, el propio Cave dijo que el nuevo disco es parte de una trilogía que comprende Push the Sky Away, Skeleton Tree y ahora Ghosteen. 

En este lugar no hay espacio para el rock (no auditivamente al menos).  La mayoría de las canciones ocurren sobre capas de sintetizadores suaves y acordes de piano sobre los cuales la voz de Nick Cave y algunos coros angelicales nos sumergen en este colorido y complejo mundo donde lo mismo se habla de hadas y niños que ascienden al cielo como de viejos héroes americanos derrotados.

Me encuentro en el bosque entre las mariposas y las libélulas y los caballos ardientes y los árboles quemados mientras niños escalan hacia el sol, diciéndome adiós a mí, diciéndote adiós a ticanta al principio de Sun Forest y casi podemos ver una hilera de niños escalando hacia un sol renacentista, pues la instrumentación y las cadencias tienen esa habilidad para que la experiencia auditiva invite a una experiencia visual. Esta proeza artística hizo que Nick Cave y el co-escritor Warren Ellis fueran los candidatos naturales para hacer el soundtrack de la película protagonizada por Brad Pitt El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford.

Ninguna descripción puede hacerle justicia a la compleja textura de elementos que hay en el disco, probablemente la mejor comparación es como estar frente a un fenómeno natural, como la primera vez que vimos una fogata de cerca o la primera vez que vimos el mar. Del mismo modo, Ghosteen se nos presenta majestuoso, invitándonos a reflexionar sobre el valor de la vida, confrontándonos con nuestra propia mortalidad.

Una pieza para disfrutar de principio a fin sin interrupciones.

 

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