por Leonardo Ponce

El séptimo disco de estudio de Taylor Swift, llamado Lover, es una colorida y explosiva oda al amor. Después de una historia tormentosa con su disquera, Taylor está de vuelta con más confianza que nunca para decirle al mundo que todos los tropiezos e infortunios de su carrera no han hecho otra cosa más que hacerla más fuerte.

“I Forgot That You Existed”, el tema abridor del álbum es como un “borrón y cuenta nueva”. Una declaración para enterrar viejos fantasmas y resentimientos necesaria para limpiar las malas vibras sobre las cuales giraba temáticamente su disco anterior Reputation. La nueva Taylor está decida a dejar eso atrás y empezar de nuevo.

Las canciones de Lover, están hechas del mismo material que en sus discos pasados: canciones sobre relaciones amorosas, referencias sutiles a su propia vida personal e historias sobre personajes de la prepa que le hablan a una generación diez años más joven que ella. Pero a pesar de que su público sigue siendo primordialmente juvenil, su música sigue incorporando elementos temáticos como estílisticos de una mujer a la que sus años en la adolescencia son cada vez más lejanos. Este es el disco en donde esa sabiduría y experiencia tienen más espacio que nunca.

El mejor ejemplo de lo anterior es “Miss Americana & the Heartbreak Prince”, uno de los tracks más poderosos del disco, no sólo por su atractiva producción si no por el rico imaginario y su capacidad de pintar un cuadro que nos transporta a esta historia de amor entre dos preparatorianos dentro de la cual, sutilmente se hace referencia a la actual situación política de los Estados Unidos. Para mi un sólido ejemplo de lo que se trata este disco, un disco lleno de colores e imágenes que son imposibles de no ver.

Canciones como “The Archer” y “Cornelia Street” son testimonio de la madurez con la que la compositora se lanza a probar nuevas cosas. Con una producción impecable, ambas canciones se desarrollan primordialmente sobre sintetizadores sutiles y detalles de producción finos que realmente dan una nueva dimensión a las canciones de Swift.

Parte del mérito va para la versatilidad de Jack Antonoff, que co escribió y produjo la mayor parte de las canciones del disco. Y sólo alguien con un rango tan amplio de gustos podría haber creado canciones tan distintas como “Look What You Made Me Do” (de su disco pasado) y el sencillo que da título al nuevo disco “Lover”, la primera una canción cargada de pesados beats y sintetizadores y la otra una balada digna de una escena en un bar donde se reencuentran los protagonistas de un chick flick. Si ponemos ambas canciones, una tras otra, pensaríamos que se trata de dos artistas completamente diferentes. Pero esa es una de las razones por las que la dupla funciona tan bien, porque saben entender el contexto de cada canción y las posibilidades que este les brindan.

Lo que es impresionante es la habilidad de Taylor que tiene de sumergirse completamente en un nuevo álbum. La capacidad de crear  atractivos mundos nuevos con cada álbum y realmente expandir las posibilidades de sus propias canciones. Lover es, entonces, la razón de porque Taylor Swift, después de siete discos de estudio sigue estando vigente.

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