Entrevista con la escritora Silvia Gurrola con motivo de su novela El vínculo impensable.

por Miguel Ángel Martiñón

Silvia Gurrola, acomodada en un sillón de cuero, comenta su preocupación por el frío que sufrirán sus desprotegidas orejas en el duro invierno noruego ahora que regrese al país donde reside. Su corto cabello no le servirá para mantenerlas cálidas. Frente a ella, una mesa sostiene su café humeante y un libro de color esmeralda cuya cubierta reza El vínculo impensable (Textofilia, 2019).

El libro es su segunda novela y en ella retrata las historias de Magdalena y Abigail, dos mujeres aguerridas, no definidas por la tragedia que les sobrevino. Una fue abusada sexualmente tanto en su hogar como en su intento de huir hacia Estados Unidos, y la otra, abandonada recién nacida por su madre. Ambas verán sus vidas reunidas por una inimaginable conexión.

El relato contiene algunas proyecciones de la vida de Silvia, como el personaje de Paz –madre de Magdalena–, que refleja la forma tan conservadora en que su propia madre fue criada. Otro aspecto que la hace sentirse identificada con la novela es que mitad de ésta se desarrolla en su tierra natal: Valparaíso, Zacatecas.

La otra mitad ocurre en Estados Unidos, donde Silvia advierte que hoy día no hay nada escrito en la piedra, pues la actual administración amanece todos lo días con un nuevo escándalo, sobre todo en materia de migración. Las agresiones sexuales son el pan de cada día para las personas que intentan cruzar hacia E.U, al grado que 80% de las migrantes han sido violadas.

“Es una novela con la que lloré muchísimo”, comenta Silvia, hablando de su sentir mientras escribía. Su llanto provino del desarrollo de los sentimientos de las protagonistas, originados en momentos de inspiración. Pero la novela tiene otra cara más racional y pedagógica basada en la lectura de artículos y ensayos con los que la autora sustenta su experiencia con víctimas sexuales en diferentes países.

Y de una experiencia indignante es de donde surge la idea de escribir El vínculo impensable: María Fernanda Lazo, miembro de la organización Corazones Mágicos, le relató a Silvia la historia de una mujer que acudió a un sacerdote en busca de apoyo, pues su marido abusaba sexualmente de su hija. El religioso se limitó a responder “todos tenemos una cruz que cargar y esa es la tuya”.

Temas controvertidos, como el puritanismo religioso, la trata de blancas, la masculinidad tóxica y otros son tratados por la autora con información fehaciente, sin ánimo de juzgar, para no incrementar las barreras existentes por estas polémicas. No ataca a nadie en particular, señala los vicios de un sistema machista de abuso. Un sistema que Silvia considera que debemos romper y desafiar.

En materia de equidad de género, la psicoterapeuta  ve una sociedad muy polarizada, fruto de los batazos de ciego dados por un sistema patriarcal que al sentirse amenazado reacciona radicalmente. Pero se están abriendo conciencias y este libro es parte de ese esfuerzo.

“Para quienes hemos despertado a esta posibilidad de alcanzar la libertad como individuos y de recuperar nuestros derechos y nuestra dignidad, ya no hay vuelta atrás. No podemos dar vuelta atrás. No puedes ver el mundo con otros ojos. Porque estamos hartos de esta injusticia”, sentencia Silvia, al tiempo que sus profundos ojos cafés se humedecen y su cara se deforma en una mueca de dolor e irritación.

El vínculo impensable tiene la intención de ofrecer dos herramientas para la sanación de los afectados por el abuso: la escritura como terapia y la biblioterapia, es decir la lectura como tratamiento. El libro es en sí un instrumento para la biblioterapia, aunque en un un principio su autora no lo planeó de esa manera. Fue algo que se dio en el proceso de escritura.

La novela también busca quitar el tabú de la sexualidad, ya que Silvia considera esta parte de la vida humana como una de las expresiones de amor más hermosas, como uno de los placeres más grandes y como la única vía a través de la cual surge la vida. Sin embargo, también sabe que es una de las formas de humillación más brutales, alentadas por la trata, la pornografía y el abuso sexual.

“Está obra es un grito desesperado para sumarse a vivir vidas más plenas, incluyendo nuestra sexualidad”, manifiesta la autora respecto a su obra.

Es una lectura universal, porque tiene elementos comunes a todos, entre ellos, el cómo reacciona el ser humano ante el trauma: se congela o corre.

“Esta literatura la hice con mucho respeto para los sobrevivientes, para hombres y mujeres. Denme la oportunidad de pasar el mensaje”, manifiesta dirigiéndose a los futuros lectores de El vínculo impensable.

Al terminar la entrevista, el café de Silvia ha dejado de humear, pero su corazón arde, deseando que el público se acerque a su novela llena de autenticidad, ávida por que su grito desesperado sea escuchado.

1 reply
  1. Maricela Peña
    Maricela Peña says:

    Felicidades a Silvia por su trabajo interminable para intentar cambiar las conductas humillantes que por años se han mantenido en silencio.
    ¡Bravo, Silva!.

    Responder

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