por Jerónimo Arellano Zandi

Chicos buenos (Estados Unidos, 2019) es una divertida comedia irreverente que sigue a tres amigos de sexto de primaria en su viaje épico para llegar a una muy anhelada fiesta.

Sin embargo, el trayecto está lleno de obstáculos: desde un policía descontento hasta dos chicas adolescentes que persiguen a los niños para recuperar unas drogas que les robaron.

Max (Jacob Tremblay), Lucas (Keith L. Williams) y Thor (Brady Noon) son tres amigos inseparables. No obstante, esto cambia cuando Max es invitado a una fiesta donde planea besar a la chica que le gusta.

Ninguno de ellos ha besado a alguien antes y después de una infructuosa búsqueda en la red de cómo aprender a besar, los chicos usan el dron del padre de Max para espiar a la vecina que es  “ninfómana”.

El plan sale mal,  pero Thor logra robar el bolso de la vecina, el cual  contiene drogas, y esto desata una larga y divertida persecución por toda la ciudad.

El primer largometraje del veterano guionista y productor Gene Stupnitsky (Bad Teacher, The Office) sigue la senda de películas como Súper cool (Estados Unidos, 2007) y Old school (Estados Unidos, 2003) donde los protagonistas son un grupo de amigos cuya misión es “conseguir a la chica e ir a la fiesta”.

Sin embargo, Chicos buenos sobresale entre este tipo de películas y logra darle frescura por el hecho de que en vez de adolescentes o universitarios, los protagonistas son niños.

La inocencia de los pequeños genera un alud de chistes y situaciones que sacan risas al espectador.  Su ingenuidad los hace nobles, pero son niños y cometen muchos errores y torpezas.

La química entre los tres protagonistas es fenomenal y orgánica. Cada uno cumple una función: el noble, el que quiere ser popular y el enamorado.

Aparte de las magníficas actuaciones de estos niños, el guión es lo que hace que la película funcione. Chiste tras chiste, el humor es lo mejor logrado por parte de los guionistas. Una acción o chiste tiene consecuencias que aparecen después en la película, mostrando que forman parte de un todo.

Sutilmente, los niños critican muchos de los estereotipos del sexo y de la mujer que han marcado  este tipo de comedias y entre ellos comentan que se tiene que pedir permiso para besar a una niña, por ejemplo.

Tan es así, que hay un enfrentamiento entre los niños y los  miembros de una fraternidad universitaria, donde el guionista mete un sutil ataque contra los hombres alfa que abusan de las mujeres.

Si disfrutan de este tipo de comedias, Buenos chicos no los decepcionará, vale mucho la pena.

Se estrena el 11 de octubre en salas.

 

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