por Fausto Ponce

Adiferencia de la música de Bronco, el inicio de la serie homónima, basada en la historia del grupo y de su vocalista José Guadalupe Esparza, es bastante desabrido.

La historia comienza con el mega concierto de despedida de la banda en el Estadio Azteca en 1997. En estas escenas no sólo vemos una recreación del recinto de la Ciudad de México abarrotado con los fans de la banda, sino también vemos a un José Guadalupe Esparza (José Alberti) agradeciendo a sus compañeros de carrera por todo lo vivido y el éxito obtenido.

El vocalista de la banda se nos muestra como un hombre agradecido y humilde, lo cual genera bastante simpatía, sentimiento que es reforzado cuando, posteriormente, es encarado por su representante, Fermín, quien le reprocha haber terminado con el proyecto y remata con un: “sin Bronco y sin mi no eres nadie”, y lo amenaza diciéndole que es la última vez que tocará en un escenario.

La banda sube al escenario y comienzan a escucharse los primeros acordes de “Que no quede huella”, y de ahí nos regresamos al pasado… a Apodaca, Nuevo León, a los inicios del grupo. Y lo que vemos es a unos jóvenes que son rechazados constantemente cada vez que intentan hacerse de un lugar en la industria discográfica. Aunque tocan de vez en cuando en los bailes.

El protagonista y vocalista de la banda se nos presenta como un muchacho trabajdor y sumamente humilde que debe trabajar para mantener a su padre, quien tiene problemas para caminar, y su santa madre. Durante todo el episodio vemos que la suerte no le sonríe a José Guadalupe: todo el tiempo vive en constante rechazo, pero él nunca se rinde y siempre da la cara.

Durante uno de los bailes donde Bronce se presenta, José Guadalupe conoce a una joven llamada Martha, que en un principio le hace el feo al héroe de la historia pero después le abrirá la puerta de su corazón, lo cual, por cierto, ocurre de manera fortuita.

¿Qué pasa con este primer episodio? La manufactura no es espectacular pero es aceptable, sin embargo, narrativamente, es un poco tedioso ver los constantes rechazos que padecen tanto el grupo como José Guadalupe, y es que en vez de generar empatía van generando poco a poco lástima, lo cual narrativamente carece de interés.

Al final del episodio vemos cómo el tal Fermín le ve potencial a la banda, un potencial que sólo él, Martha y un tal Sergio —que se la pasa yendo a sus presentaciones—, observan pero que uno como espectador no: tal sólo vemos a un grupo de jóvenes que tiro por viaje tratan mal y que se supone serán los grandes ídolos pero por ahora, no alcanzamos a ver niguna cualidad.

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