por Fausto Ponce

La serie mexicana Monarca es un híbrido extraño. En parte, es un emocionante thriller cargado de corrupción, asesinatos e intrigas familiares, pero por otro lado, tiene graves fallas en las actuaciones y en el guion, de tal manera que queda a medio camino entre una serie premium y una telenovela mexicana.

Monarca es producida por los hermanos Rovzar y por Salma Hayek, y estelarizada por Irene Azuela, Juan Manuel Bernal, Osvaldo Benavides y Rosa María Bianchi. La trama gira en torno a la familia Carranza, creadora de un emporio llamado Monarca que se dedica a la venta y producción de tequila (piedra angular del negocio familiar),  al negocio de la construcción y al manejo de una importante cadena hotelera.

El patriarca de la familia, Don Fausto (David Rencoret), ha forjado su imperio gracias a su habilidad y perseverancia para los negocios pero también gracias a que ha sabido manejar a su favor la enorme corrupción que reina en nuestro país. En el pasado, hizo alianzas con el crimen organizado y sobornó a las personas adecuadas dentro del gobierno para conseguir facilidades, favores y jugosas oportunidades de negocio, hasta que un día sufre un infarto y sobrevive, entonces decide enderezar su vida y su empresa. Sin embargo, se topará con que sus “aliados” se volverán sus enemigos porque no desean que el sistema se transforme.

Así pues, manda llamar a su hija Ana María (Azuela), la única honesta de la familia, porque al parecer no confía en el corruptazo de su hijo Joaquín (Bernal), ni en Andrés (Benavides).  Don Fausto propone a Ana María quedarse con la presidencia de Monarca para limpiar la empresa y así cumplir su sueño de redención.

Ana María vive en Estados Unidos con su marido (James Hyde) y su hija (Sophie Gómez) y, al parecer, se ha mantenido lejos de la familia Carranza desde la adolescencia debido a un secreto que se revelará poco a poco.

A su regreso a la hacienda familiar en Tequila, Jalisco, Ana María pone a temblar a sus hermanos, ya que ellos desean ocupar el lugar de su padre en el emporio de Monarca. La historia da un giro cuando el patriarca es asesinado lo que desata una guerra familiar por el poder al tiempo que el narco y los enemigos de la empresa tratan de destruir lo que queda del negocio familiar.

Cecilia (Rosa María Vianchi), la matriarca, en apariencia una mujer sumisa, jugará un papel clave en la intriga que se irá develando a lo largo de la temporada.

Monarca tiene varias virtudes: Visualmente es sobresaliente, tanto en su foto como en el diseño de producción, como en los emplazamientos de cámara y edición; se nota que estamos viendo una manufactura de primer nivel, sin embargo, tiene muchas fallas en su narrativa: los personajes están mal construidos, lo que se traduce en falta de empatía hacia ellos, malos diálogos y actuaciones pobres (hay momentos en que parece que a algunos actores se les olvidó cómo actuar). Además, hay varios capítulos en los que la protagonista se la pasa dando discursos aleccionadores, un poco burdos, sobre la corrupción del país y la ética profesional.

Para ejemplo de las fallas narrativas basta mencionar lo siguiente sobre el personaje de Ana María: Se supone que se alejó de la familia hace años, que es una mujer con valores, que es una periodista que mantiene a su familia —su marido, también periodista está pasando con un mal momento—, que es una mujer empoderada… y en ningún momento vemos que  algo de su vida en Estados Unidos la detenga o la haga dudar; es decir, no hay conflicto en su decisión lo que narrativamente es un error.

Otro, los hijos de los protagonistas: No sólo son malos actores (o quizá fue una cuestión de mala dirección) sino que es complicado identificarse con ellos porque resultan totalmente anti páticos, como la hija de Ana María, quien prácticamente toda la temporada se la pasada horrorizándose de sus compañeros de clase porque al parecer en Estados Unidos no es así… ¿No? Pues seguramente no ha visto 13 Reasons Why o cualquier serie adolescente en donde se expone el bullying, el machismo y la homofobia; la correción política en el personaje resulta chocante.

En fin…

Si uno se hace de la vista gorda de los errores mencionados, la serie es capaz de engancharnos de principio a fin gracias a los peligros inminentes que acechan a los personajes: la amenaza de la bancarrota, un asesinato, una traición… Por lo cual, es casi seguro que Monarca triunfe en su primera temporada. Pero si los productores ya invirtieron tanto en la parte visual, sería bueno que invirtieran en hacer un mejor guión y en la dirección de actores. Le caería muy bien a la serie.

 

 

 

 

4 replies
  1. Janet olea
    Janet olea says:

    Me gusta tu reseña, sólo difiero en las escenas de la escuela, no es lo mismo estar en un high school en USA donde se dan las problemáticas de 13 reasons why a la prepa de puro mi rey en México, los mirreyes viven en otra realidad, saludos 😉

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    • Yunuhen Nambo
      Yunuhen Nambo says:

      Pensé lo mismo cuando el hijo de Ana María le dice a su hermana «aquí las cosas no son como en Los Ángeles», ¿en serio? En Estados Unidos también hay machismo y también se aprovechan de mujeres adolescentes.

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  2. Yunuhen Nambo
    Yunuhen Nambo says:

    Coincido también en que, por momentos, los actores no están actuando, me dieron la impresión que solo repetían el apuntador, sobre todo Irene Azuela y Rosa María Vianchi, bueno, y qué decir de los hijos (los actores jóvenes) son pésimos.

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  3. MARIANA
    MARIANA says:

    Es verdad, los personajes de los hijos son chocantes, a tal grado que cuando les pasan desgracias, como al personaje “Pablo” uno en vez de angustiarse casi se alegra.

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