por Paty Rodríguez

El día de ayer murió Daniel Johnston, músico, compositor y artista visual que se convirtió en una leyenda de culto en la escena underground durante los 80. No tenía más que 58 años. Su prolífica obra, de producción rudimentaria, desgarradora y sincera, ha sido una gran inspiración para otros artistas y para miles de personas. Hoy le rendimos homenaje con un recorrido a través de su vida y su legado.

Daniel Johnston nació en Sacramento, California, el 22 de enero de 1961. Como buen acuario tenía una cierta rebeldía contra lo convencional y sin duda, una gran creatividad. Así, en la preparatoria, comenzó a grabar su música por su cuenta, de manera totalmente casera, con un radiocasete monoaural marca Sanyo de 59 dólares.

Él se encargaba de cantar, tocar el piano y el órgano de cuerdas, además de realizar un cómic a manera de arte de portada que acompañaba a cada una de sus grabaciones. Dan también la hacía de distribuidor repartiendo sus cintas a cualquiera que pasara y las aceptara.

Llegó el momento de ingresar a la universidad y se inscribió a la Abilene Christian University en el este de Texas, sin embargo desertó a las pocas semanas. Después, comenzó a cursar la carrera de arte en la Kent State University y durante ese tiempo grabó su primer LP: Songs of Pain.

Al igual que en sus primeras grabaciones caseras, en esta producción comenzaban a dibujarse los temas y motivos que serían recurrentes en toda su obra: la soledad, el fantasma Casper, cierto proselitismo religioso, el amor no correspondido y algunos superhéroes de cómics.

Dan abandonó por segunda vez la universidad después de dos años y decidió mudarse a Austin, Texas. Ahí continuó grabando de forma independiente su música y comenzó a cultivar una cantidad significativa de seguidores: de esa época son piezas como Yip Jump Music, Retired Boxer, Hi, How Are You. En 1985, el éxito local con el que contaba lo llevó a lograr una aparición en The Cutting Edge de MTV.

La visibilidad que su participación en este programa le dio, en tiempos de auge de la televisión y los años dorados de MTV, contribuyó a que el artista pudiera viajar a Nueva York para grabar su undécimo álbum de estudio, 1990, lanzado en el 88.

Sin embargo, la figura de Dan fue reconocida más ampliamente en 1992, cuando Kurt Cobain apareció en una gala de MTV con una playera que lucía el arte del álbum de Hi, How Are You (1983). A partir de eso, varias disqueras mostrarían interés en firmar con Dan. Él finalmente se quedaría con Atlantic.

Fun, álbum que Dan grabó con Atlantic, no logró las ventas esperadas y la discográfica rompió los tratos que tenía con él. Eso no lo detuvo y siguió grabando música por su cuenta, con otros sellos independientes. En 2005 fundó su propia disquera: Eternal Yip Eye Music y su último álbum, Space Ducks: Soundtrack, apareció en 2012 bajo este sello.

Es necesario mencionar que su música no ha quedado “confinada” a su reconocimiento en la escena underground. Ya hemos mencionado el papel de Kurt Cobain: él era un gran admirador de Dan. Figuras consagradas como David Bowie, Eddie Vedder y Matt Groening han aclamado su trabajo.

Artistas de la talla de Tom Waits, Beck, Death Cab for Cutie y The Flaming Lips lo han homenajeado con diferentes covers.  Dan también fue motivo de dos documentales: el premiado The Devil and Daniel Johnston de 2005 y de Hi, How Are You Daniel Johnston? co-producido por Lana del Rey.

“Daniel Johnston es un hombre enfermo que ha escrito canciones hermosas” escribe el periodista Pablo de Llano en una entrevista que le realizó en Xalapa. Es más sencillo entender su conducta errática, sus presentaciones vacilantes y su deterioro físico cuando nos enteramos de que el artista sufría de esquizofrenia y trastorno bipolar y alternaba entre la medicación psiquiátrica y las drogas.

De momentos, canciones como “you should have been my wife” parecen un episodio maníaco. Sin embargo, como dice Harvey Peaker: “Daniel Johnston no es grande porque tiene trastorno bipolar, sino a pesar de ello”.

La belleza de sus canciones es atormentada, un tanto tenebrosa. Dan cantaba de la manera más visceral sobre sus delirios de alegría, sus deseos, sus tristezas. Se obsesionó un tiempo con su amor no correspondido Laurie Allen, otro tiempo con el demonio. Contaba lo que le pasaba con una voz ronca, desafinada.

Con sus sencillas progresiones de acordes, en guitarra y en piano, lograba la emotividad más catártica. Dan construyó una serie de himnos para “inadaptados”, sobre el conflicto con uno mismo, sobre el lugar incierto en un mundo de degradación humana y una abrumadora cultura de masas.

Su obra gráfica tampoco puede pasar por alto. Capitán América, Laurie, demonios, Hulk, patos y más son algunos de los personajes que nos encontramos en sus obras. Fue en la década de los 2000 cuando sus trabajos llegaron a renombradas galerías y museos como el Whitney de Nueva York o La Casa Encendida de Madrid. En 2014, Sexto Piso editó un libro monográfico dedicado a la obra visual de Dan.

Mucho más podría decirse sobre Daniel Johnston; sin embargo, lo mejor siempre es escucharlo. En una de esas terminamos escuchando nuestro propio interior, pero con su piano dulce y su voz.

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